¡No perdonaré nunca!

No perdonar nunca significa mantener vivos esos pensamientos sobre aquello que nos hicieron. Una y otra vez vivimos esa doloroso experiencia. Entramos en un círculo vicioso que nos lleva siempre a lo mismo, a vivirlo nuevamente y abrumarnos con pensamientos limitantes. Preguntas como ¿por qué me lo hiciste?, ¿por qué me lo hicieron? no llevan a nada. Nos ponemos obsesivos y todo el día estamos con un runrún totalmente negativo.

¡Ya basta! Es muy importante tomar conciencia de estos diálogos internos. Observa cómo sigues pensando todo el día sobre esa persona, imaginándote situaciones dramáticas sobre qué le dirías, lo que deseas que le pasara de vuelta. ¡Uy!, a desconectar urgentemente. No podemos dejar que eso afecte nuestra energía vital y arriesgarnos a agotarnos y tener un burn out. Nuestro entorno muchas veces nos hace creer que para hacerse respetar hay que defenderse con rabia y odio, porque “no se puede permitir tal cosa”. Creemos que eso hará que nos respeten y que no se atrevan a atacar nuevamente. Pero con odiar de vuelta solo nos atrapamos a nosotros mismos. Cuando mantenemos pensamientos como “más nunca te voy a perdonar y hablar” y “la vida le va a enseñar y va a cobrar por eso” los que sufrimos somos nosotros.

Con estos pensamientos negativos nuestra energía vital disminuye, mientras seguramente el otro ya se olvidó o ni está pendiente de lo que pasó. Dice la gran terapeuta Louise Hay que un 90% de las causas de las enfermedades es emocional. Un no perdonar continuo lleva a dolores de cabeza y estómago, insomnio, alta presión y problemas de corazón. Cargar con rencores y pensamientos negativos por mucho tiempo no es nada sano y hasta puede llevar a enfermedades más graves.

Si no perdonamos, estaremos transitando por el camino del otro, no por el nuestro, porque nos atamos a este con nuestros pensamientos. Nos quedamos enganchadísimos y le damos todo el poder. Por años cargamos con rencor, sufrimientos, heridas no sanadas, celos y demás. La felicidad está en vivir un presente pleno con pensamientos buenos.

El pasado es pasado

Tenemos que movernos y dejar atrás lo demás. Si logras desconectarte, pensar y hacer cosas positivas o, por qué no, trabajarlo con un terapeuta, transformarás estas experiencias en un crecimiento personal totalmente positivo y podrás abrirte a crear cosas y oportunidades nuevas. Move on, como dicen aquí. Nos sentiremos livianos y no solo estaremos más tranquilos en nuestro cuerpo y alma, sino que nuestro rostro también lo reflejará. Recuerda, de cuanto más equipaje emocional te logres deshacer, más joven y bello te verás siempre.

Muchos cuentos de la antigua Grecia (Orfeo y Eurídice) y hasta la Biblia comentan historias donde a las personas que se escapan o se les otorga otro chance de vivir les piden que caminen derechito sin voltearse. Al no cumplirlo y voltearse se transformaron en esculturas de piedra o sal. Qué hermoso símbolo. Así de congelados nos quedamos, y no podemos enfocarnos en las mil oportunidades que pueda ofrecer el futuro.



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