No puedo decir que No

Cada quien tiene un espacio personal, el cual está compuesto por los  deseos, necesidades, satisfacciones, emociones, expectativas, sueños, gustos, historia personal, entre otros elementos propios de cada persona, sin embargo, como los límites de esos espacios personales no se ven a simple vista, es muy fácil dejar que otros los traspasen, o  invadir, si querer el espacio del otro.

¿Has sentido que alguien invade tu espacio? ¿Cedes a las necesidades o peticiones de otros de manera automática? ¿Te sientes incapaz de decir que no? Cuando algunas de estas situaciones pasan, hay tendencia a sentirse mal, tal vez un poco resentido; obligado a hacer algo que no quieres o no te gusta; o hacerlo con gusto porque sabes que estás ayudando al otro, pero en el fondo te dices a ti mismo que la próxima vez sí no lo vas a hacer. De esta manera se intensifican los diálogos internos pensando que la persona no tomó en cuenta tu opinión, emociones o necesidades o que obvió alguna débil petición encubierta que le hayas dicho; o puedes quejarte internamente porque el otro “debería saber”, “me conoce suficiente”, etc., pero eso la verdad, no es suficiente.

Por qué cuesta decir que no y poner límites:

  1. El principal motivo, no conocer profundamente nuestro propio espacio personal y por ende  no tener bien establecidos nuestros límites personales, es decir, no saber qué queremos, cuáles son nuestras necesidades, hasta qué punto puedes y quieres acompañar al otro, y cuándo es más prioritario para ti ponerte de primero en tu vida. Lo más importante en esta situación interna es que la única persona que puede saber lo que tú realmente quieres eres tú mismo. El otro no está consciente de lo que a ti te pasa si no se lo comunicas. Lo que sí es seguro, es que esa persona sí sabe qué quiere, para dónde va, cuál es su objetivo, que desea tu compañía o ayuda y la pide directamente, insiste de varias maneras hasta que tú cedes porque te sientes desarmado, al no estar claro en lo que realmente deseas.
  2. Lo segundo es la dificultad para poder conversar libremente con otras personas sobre los propios límites, lograr pronunciar  el ansiado NO (tantas veces atascado en la garganta), sin sentir que ofendes al otro, o sin el temor a la reacción del otro. En este caso es muy importante además de estar claro, la firmeza y seguridad que se transmite de una manera asertiva que no ofenda al otro, pero que puedas sentirte muy bien contigo mismo, así como aprender a diferenciar y comunicar en que oportunidades puedes y en cuáles no.
  3. Y por último, es el manejar una actitud muy complaciente con el otro en un intento de vivir en perfecta armonía a costa de nuestra autoestima, malestar emocional, resentimiento, culpa y remordimientos, a la espera de que algún día el otro se dé cuenta lo bueno que eres y te compense. En muchos de estos casos la persona adivina lo que las otras personas necesitan y se lo dan o hacen cosas que el otro no está esperando y por tanto no se lo agradecen nunca.

Me encantó la sesión de coaching con una joven cuyo espacio personal lo percibía como un ascensor ajustado a su cuerpo, con lo cual se sentía asfixiada, tensa, sin poder moverse, una vez realizada la reprogramación con Programación Neuro Lingüística percibió a su espacio personal como un camerino amplio decorado a su gusto y cubierto de telas flexibles y vaporosas. Les comparto a continuación su testimonio sobre el decir No: “En una palabra les puedo describir lo que siento que logré con PNL: ¡Libertad! … Poder tener la capacidad de decir que NO, cuando quiero decirlo, sin sentir culpa es lo más liberador que he vivido”. “Aprendí a decir que no, después de la primera sesión de PNL, habiendo vivido 27 años con ese estilo de vida”. “Me sentía reprogramada, sin ataduras, con libertad de ser quien soy, disfrutar de cada momento de mi vida sin culpas, ni remordimientos. Darme cuenta internamente que tenemos todo para ser feliz, que nuestra alma y espíritu es proporcionalmente a la libertad que tengas para vivir la vida. Ha sido un cambio radicalmente notable en mi vida y estoy muy agradecida por ello”.



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