¡No te molestes, es solo una crítica constructiva! ¿Héroes o víctimas?

Me ha tocado vivir esta frase en ambos sentidos, es decir, la dije y me la han dicho y como todo en las relaciones humanas, el efecto de esta  dependerá del lenguaje (corporal y verbal) de quien la emite y del estado de ánimo o madurez emocional de quien la recibe. Gracias a nuestro ego muchas veces esta frase puede venir de una excelente persona (en todos los sentidos) y sin embargo nos “cae mal”. Recordemos que la crítica identifica la opinión, examen o juicio que se formula en relación a una situación, servicio, propuesta, persona u objeto y que puede generar un resultado positivo o negativo.

En este proceso continuo de aprendizaje y crecimiento he ido tomando consciencia  para ver un poco más allá y detenerme a pensar en quien emite el juicio de opinión sobre algo o alguien y por supuesto en las actitudes de quienes la reciben.

Me he dado cuenta que cuando se tiene esa madurez emocional que destaqué al principio, las críticas se reciben  más fácilmente, porque estamos en la capacidad de aceptar y ver realmente aquello que nos indican se puede mejorar, somos capaces de ver la objetividad de la otra persona o sabemos de antemano si el emisor de dicha crítica es de esas personas “tóxicas” que tiene la propiedad de criticar toooodo  (y me permiten este error para expresar exactamente como lo estoy pensando) lo que ve, sin embargo eso no nos afecta. Cuando tenemos este grado de consciencia y madurez damos gracias por dichas críticas y empezamos la transformación.

Pero, como siempre hay un pero, no dejo de sorprenderme observando cuántas veces “criticamos” por no dejar y como la mayoría de las veces las críticas son más destructivas que constructivas, como decimos los orientales, “porque si”, no hay razones, sólo “porque si”, porque así lo veo, porque es así. Lo observo constantemente entre compañeros de trabajo, amistades y hasta en esas conversaciones de las que somos testigos silentes.

Por una de estas conversaciones intenté reflexionar en los elementos comunes que veía de las críticas generalmente “destructivas”, de esas que no se le dicen directamente a la persona, sino que van en tono de chisme, las que se corren por pasillos y para mis adentros pienso -¡Espero que la persona sobre la cual están hablando, nunca se enteré de esto!, aunque de seguro se hace más daño quien emite el juicio y quien lo comparte, que la persona aludida.

Fuente: https://www.pinterest.com

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Entre esos elementos comunes considero que están presentes estas características:

  • Los portavoces de la crítica aunque no lo crean o consideren así, por lo general tienen muchas carencias, bien sea afectivas o materiales y necesitan llenar sus “vacíos” a través de “mal poner” a otros.
  • Nada las hace felices, siempre tienen una razón para criticar, para molestarse, para no gustarle lo que ven, leen, escuchan, sienten; lamentablemente se pierden la oportunidad de agradecer, de ver lo positivo.
  • Viven sus vidas a través de las vidas de otros. Están pendientes de que hizo “mal” fulano o perencejo, para ir a comentárselo a otra persona y congraciarse con ella o simplemente sentir que son héroes o heroínas que están salvando al mundo.
  • Generalmente su círculo de “amistades” son de igual condición. Coloco amistades en comillas, porque las personas con estas características por lo general tienen pocos amigos verdaderos y dentro de este círculo, más tarde o más temprano terminan enemistándose.
  • Se alteran considerablemente cuando se emite un juicio de valor negativo en referencia a su persona, porque simplemente en su condición de “amantes de la crítica” hacia otro, se sienten con la facultad de hacerlo porque se consideran perfectos (a).
  • Lamentablemente viven de primera mano, quizás sin saberlo o admitirlo, los términos envidia y egoísmo. Jamás se definirán como tales, pero muchas de sus acciones así lo denotan.
  • Tienen la propiedad de cruzarse en su camino con personas de espíritus débiles, con carencias como cité antes y crean un círculo vicioso cargando de energías negativas a estas personas.

La definición perfecta para estas personas que van por la vida “alimentándose” con la crítica destructiva, la da  Bernardo Stamateas en su libro “Gente tóxica”, definiéndolas dentro de este grupo, bajo distintas modalidades como “los meteculpas, el envidioso, el descalificador, el falso, el mediocre, el chismoso, entre otros.”

No quiero terminar el post solo con la clasificación de estas características negativas, permítanme humildemente citar algunas reflexiones propias y de otros autores que nos permitan salir de este “vicio” y /o no caer en él.

  • Dios nos ha obsequiado ser únicos, no perdamos la oportunidad de ser auténticos, de vivir nuestra propia vida y no a través de otros, permitirnos caer, cometer errores, levantarnos sacudir las rodillas, aprender y seguir avanzando; de eso se trata.
  • Regalémosle una sonrisa al mundo y a nosotros, es un bien invaluable; haz la prueba no lo lamentarás.
  • Está bien que nos consideremos hijos de Dios y estar convencidos de que estamos hechos a su imagen y semejanza, pero dejémosle el juicio final a él; no nos volvamos fariseos y crucifiquemos a otros con o sin razón.
  • En el libro de Stamateas hay una cita que me encanta y dice “Vida, no te debo nada, no me debes nada, las cuentas están saldadas. Crea tu propia vida, que yo me encargo de la mía.”
  • En el mundo de la “Gente tóxica” el crítico es más víctima que victimario, puesto que se pierde la oportunidad de apreciar el sentido de la vida; transfórmate, se el héroe de tu propia vida, vive, construye, no destruyas.

Saludos a todos,

María Carolina Rivas



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