No te reprimas

 

NO TE REPRIMAS

La vida es para vivir, aunque suene redundante, simplemente es así.

Por eso, no reprimas tus pensamientos, sentimientos y acciones, lo que sientas que debes hacer, hazlo, permite que tu alma guíe tus pasos, nunca te arrepentirás.

Cuando sientas la necesidad de reír, ríe; si tienes que llorar, llora; si es menester gritar; grita; lo que tengas que decir, dilo; lo que debas escuchar, óyelo.

Cada vez que te reprimes eres egoísta contigo. Ejerces violencia contra tu persona, infliges más daño que balas de fusil sobre el cuerpo físico.

Cuando te censuras, tu mismo obstaculizas el proceso de crecimiento integral al que tienes derecho y estás privándote de importantes experiencias que más adelante serán de utilidad, tanto para tí, como para los que te rodean, recuerda que los espíritus se reflejan entre sí.

Puede que la sociedad intente imponer algunos dogmas, pero tu eres libre de escoger como vivir, de aceptar o no los preceptos propuestos.

Con esto, no te digo que salgas desbocado a cometer la primera locura que pase por tu mente, no. Te invito a ser consciente, a darte el permiso de conocer en profundidad tus emociones, despertar todos los sentidos, tanto físicos como psíquicos.

Cuando eliges vivir a plenitud el aquí y ahora, eres dueño de tus acciones, tienes una visión más amplia de las situaciones y comprendes el contrasentido que significa reprimirse. Cuando eliges un estilo de vida Consciente estás más claro de los retos que asumes, adquiriendo a la vez mayor habilidad para lidiar con las inevitables consecuencias de tus actos, no importa el tenor que éstos tengan.

Si te reprimes, nunca notarás la diferencia entre alegría y tristeza; entre amor y desamor; entre calma e ira, entre lagrimas de felicidad y lagrimas de dolor. Si te reprimes, privas a tu alma de herramientas con las que enfrentar a tus miedos.

También es cierto que las otras personas viven situaciones tan o más complejas que las tuyas, que debes ser comprensivo y compasivo con tu prójimo y eso incluye a los que llamas enemigos, pero, también debes ser todo esto contigo.

Cuanto habrás perdido por detener, un beso, una caricia, una mirada, una palmada en la espalda, un abrazo, una solicitud de perdón, una respuesta. Cuantas oportunidades de éxito, tanto. Basta un algo para ganar o perder todo, uno sólito.

Anda, termina de leer, respira profundo, calma tus emociones y busca ese algo. Escribe aquella carta que nunca escribiste o lee esa que recibiste y no quisiste ver; llama a esa persona que buscas, quizá también te está buscando; sitúa al socio aquel que te hizo aquella propuesta de éxito profesional; obsequia ese ramo de flores que miraste.

Un solo gesto tiene el poder de generar una reacción en cadena de magnitud inimaginable, una acción puede cambiar el universo, no la reprimas.

Si te sientes identificado, comparte.

Si identificas a alguien, comparte.

Pero no te reprimas.

Miguel Arturo Cabrera

Namaskar.



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