Nuestra casa limpia

Nuestra casa limpia

En alguno de mis escritos anteriores, he resaltado la importancia de preservar un espacio sagrado en nuestro hogar donde poder relajarnos de la ajetreada rutina que imponen nuestros quehaceres diarios y que nos libere del estrés. Pero, ¿por qué no extender esta situación de bienestar al resto de nuestra casa?

No quiero referirme aquí a las formas de construcción ambientalista, ni a las nuevas tendencias de decoración ecológica, sino a los pequeñísimos y muy simples cambios que podemos realizar en nuestro hogar, con el fin de convertirlo en un santuario para recuperarnos de las presiones diarias.

Muchos consideran el desorden como una de las causas de mayor estrés en los hogares. Nuestra casa es, por decirlo de alguna manera, nuestra realidad exterior. Es un aspecto de nosotros que refleja lo que está pasando en nuestras vidas.   

Según el Feng Shui, un ambiente sobrecargado de objetos que no utilizamos desperdicia nuestra vitalidad e impide que la energía fluya a lo largo de nuestro hogar creando una sensación de restricción, como si el paso a través de éste estuviera prohibido o bloqueado.

¿Cuántas veces hemos dejado abandonados una pila de correspondencia que nunca abrimos, revistas o periódicos viejos en ciertos lugares de nuestras casas, esperando que el mismo tiempo los desaparezca como por arte de magia? ¿Por cuánto tiempo hemos ocupado nuestros clósets con bolsas de mercado o ropa que ya no usamos? Nos hace falta limpiar, echar un vistazo a nuestras casas y comenzar a remover esos objetos viejos que entorpecen la fluidez de nuestra energía. Podríamos comenzar por esa mesita donde están la correspondencia, la revista y los periódicos, continuar poco a poco con un cajón o gaveta de nuestro dormitorio, eliminar esos regalos absurdos obsequiados por algún familiar o amigo, organizar nuestro estudio o espacio de trabajo y así sucesivamente.

No hay nada que te cause mejor impresión que visitar una casa limpia y organizada. En lo particular, siento que quienes la habitan son igualmente pulcros, y que quizás allí esté reflejado un comportamiento de vida estructurado y saludable entre todos sus miembros que, a decir verdad, me gusta.

Hagamos el intento por mantener la maravillosa metáfora que existe entre el orden del espacio físico y nuestra armonía interior. La organización de nuestro hogar está estrechamente conectada con nuestras metas de felicidad, salud y prosperidad. No hay nada nuevo en esto. 

La simplicidad no es sinónimo de pobreza o minimalismo, sino un símbolo de conciencia sobre lo que hacemos, adquirimos y conservamos. Y como lo dice el Feng Shui, solo teniendo a mano lo que realmente necesitamos, seremos capaces de crear una auténtica sensación de orden en nuestras vidas.



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