Nuestro milagro… ¿es posible?

Me hacía esta pregunta al ver uno de tantos videos de YouTube que están circulando hoy en día, donde el profesor de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid –Jesús Huerta de Soto– explica a sus alumnos los efectos de la fijación de precios y controles en una economía.

Huerta de Soto comenta en su video –entre otras buenas explicaciones– cómo la Alemania de la postguerra bajo la guía de Ludwig Erhard; Director General de Economía designado por el canciller Konrad Adenauer en 1948, logró como resultado lo que hoy se conoce con el nombre del “milagro económico alemán” que en palabras sencillas significó dejar atrás todo el aparato gubernamental de controles que implementó el Nazismo y que aunado a la derrota militar habían sumido al país germano en una profunda crisis de escasez, hambre y pobreza.

Sin ser economista reflexionaba viendo la pantalla de mi portátil: ¿Es posible alcanzar nuestro milagro? ¿Qué declaraciones necesitamos dar como sociedad para cambiar y abrirnos al país que anhelamos? Quizá estás leyendo esto desde México, Colombia o Argentina, tal vez desde Europa, pero en mi caso la reflexión la siento tan pertinente hoy, tan necesaria, porque en mi caso el país donde escribo –y vivo– es Venezuela.

Desde los postulados del coaching ontológico, siempre decimos que las declaraciones crean y abren mundos y que, el lenguaje desde ese paradigma es generativo de realidades y no meramente descriptivo. Así, nuestro mundo personal, nuestras relaciones y el país que deseamos sigue a la palabra y no al revés.

Claro, no basta con simplemente declarar “mañana dejo de fumar” –la sola palabra no te alejará de ese hábito– hay que hacerse cargo de las acciones que implican cada declaración. Por eso al leer la historia del “milagro económico alemán” no puedo dejar de observar –y honestamente desear– las declaraciones y acciones que se dieron para dejar atrás la debacle, transformar Alemania e iniciar el camino de la prosperidad.

Haciendo un resumen muy rápido veamos algunas declaraciones que realizaron los alemanes –con obvia ayuda de otros países– en ese período: en 1947 el llamado Plan Marshall con 13 mil millones de dólares de ayuda, en 1948 la designación de Ludwig Erhard como responsable de la economía, éste a su vez entre otras medidas eliminó todo tipo de controles con un claro enfoque de economía libre y estímulo a los empresarios y productores, la creación del marco alemán como nueva moneda.

Todas declaraciones que abrieron un mundo nuevo a la sociedad alemana, posibilitando el re-encuentro con el camino del desarrollo económico, convirtiéndose en una potencia y haciendo posible su milagro.

Yo creo que es posible nuestro milagro económico, esa es mi primera declaración. El 8 de diciembre votaré en las elecciones municipales de mi país porque mi elección es una declaración que no pienso dejarle a otro. Y el lunes 9, me levantaré a seguir trabajando y dar lo mejor de mí para que nuestro milagro ocurra.



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