Nuestro viaje espiritual en la pandemia: ¿nos convertiremos en héroes?

Nuestro viaje espiritual en la pandemia: ¿nos convertiremos en héroes?

Mascherano mira con rostro concentrado, verdaderamente enfocado a «Chiquito» Romero, el arquero de la selección argentina de fútbol, justo antes de los penales definitorios de la semifinal del mundial de Brasil 2014 contra Holanda y comienza una encendida arenga que finaliza con la frase: «Hoy te convertís en héroe», frase que trascendió fronteras y que fue especialmente festejada en nuestro país en muchísimas repeticiones televisivas y por las redes.

La motivación se dirigía a despertar las mejores cualidades de su compañero y finalmente parecieron (o deseamos que así haya sido) exitosas un rato después.

Ahora la pregunta sería, ¿por qué habría de ser heroico eso? Y la respuesta podría ser: porque no éramos candidatos serios y porque nuestro arquero no era figura del equipo ni estaba en especial consideración de ningún hincha argentino.

Quizás sin saberlo, Romero comenzaba a adentrarse en una fase final de lo que llamamos «el viaje del héroe» y de esa manera conseguía emerger como otro deportista, otra persona luego de su desafío. Sí, ni más ni menos: una nueva persona.

Un viaje hacia la transformación interior

Joseph Cambell, investigador de las mitologías de la humanidad, descubrió que en general las personas que realizan cambios profundos en sus vidas recorren un camino más o menos similar que él llamó «el viaje del héroe».

Cambell se sintió atraído por la similitud del proceso en culturas tan disímiles y lo sistematizó cuidadosamente. Esta sistematización se observa con increíble repetición en el cine, donde el protagonista va recorriendo, casi exactamente, las fases propuestas por el mitólogo.

La pregunta que se nos plantea hoy en el contexto de la pandemia de covid-19 es si este proceso puede ser aplicable a nuestra situación. ¿Podemos realizar un viaje espiritual y convertirnos en héroes de alguna forma? ¿Qué sería ser un héroe en este momento?

En un sentido general el autor habla, según Fernando Mazas, licenciado en cinematografía por la Fundación Universidad del Cine y docente, de «una estructura eficiente que incluye varios momentos: primero el héroe abandona su entorno cómodo y cotidiano para embarcarse en una empresa que habrá de conducirlo a través de un mundo extraño y plagado de desafíos. Puede ser un viaje real (con un cambio de espacio) o un viaje interior que ocurre en su mente, corazón y espíritu. Luego el héroe crece y sufre cambios, viaja de una manera de ser a la siguiente: de la desesperación a la esperanza, de la debilidad a la fortaleza, de la locura a la sabiduría, del amor al odio… Son estos periplos emocionales los que atrapan al público y consiguen que una historia merezca ser apreciada».

En un formato detallado, Cambell extiende el proceso a 12 pasos:

  1. La experiencia del mundo normal, ordinario.
  2. La llamada a la aventura.
  3. Rechazo de la llamada.
  4. Encuentro con el mentor.
  5. Cruce del primer umbral.
  6. Pruebas, aliados y enemigos.
  7. Acercamiento a la guarida del enemigo.
  8. Prueba traumática.
  9. Recompensa.
  10. El camino de vuelta.
  11. Resurrección del héroe.
  12. Regreso con el elixir.
El heroísmo de cambiar en tiempos traumáticos

La situación de desolación, incertidumbre y angustia que vivimos en el presente puede ser relacionada con el llamado a una aventura, que más que aventura yo rebautizaría como el dolor de la tragedia. El rechazo de esa llamada podría ser el sumirnos en la penumbra de nuestros estados emocionales aflictivos, los cuales nos «visitan» e impactan continuamente en nuestra mente y nuestro cuerpo.

Pero si podemos pararnos y sacudirnos el polvo quizás avancemos, y aquí vendría el punto fundamental, que es encontrarse con un guía (mentor) que quizás puedan ser nuestros propios recursos dormidos internamente para atravesar el umbral, pero muy probablemente necesitemos de un modelo, un disparador, algo que nos despierte. Puede ser una persona o una situación puntual. ¿Y cuál es ese umbral? Es ese gran paso que tenemos que dar para comenzar a adentrarnos en la búsqueda de lo nuevo, muchas veces a tientas, explorando sin certezas. Y aquí surgirán entonces en este momento distintas posibilidades y hasta el ensayo y error como una forma de búsqueda también.

¿Esa búsqueda en nuestro caso estará dirigida a una reconversión laboral? ¿O quizás a nuevos caminos que vamos escrutando en nuestra apertura a una visión más amplia? ¿En algunos puede ser retomar un hobby importante olvidado, escribir un libro o modificar un vínculo profundo con una pareja? Cada uno tendrá que investigarlo. Pero aquí es donde aparecerán también resistencias, dudas y dificultades, que sólo serán superadas con el tiempo, con el aprendizaje final y la recompensa del bienestar hallado al final de este primer trecho del camino.

Encauzar el dolor a través de la creatividad

De alguna forma, el camino del héroe nos propone pensar algunas cosas:

  • Todos podemos ser potencialmente héroes.
  • El heroísmo no es el éxito (menos aún material), sino la realización de una búsqueda interna ajustada a nuestros valores vitales.
  • El camino del héroe supone una transformación y para ello es necesario caerse varias veces, tocar nuestras oscuridades y reconstruir nuestra visión de futuro.
  • La confianza en nuestros recursos y en nuestro potencial es fundamental para avanzar en este sendero.
  • El heroísmo es más valioso cuando se teje en comunidad, cuando sostiene la integridad y el bienestar no sólo del héroe sino de quienes lo rodean.

Ojalá podamos iniciarnos en esta búsqueda de sentido y felicidad. Mientras más duela, es más urgente.

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