Nuestros hábitos y el cáncer de mama

Nuestros hábitos y el cáncer de mama

La incidencia del cáncer de mama se ha ido incrementando en todos los países occidentales diagnosticándose cada año a nivel mundial 500.000 nuevos casos. Se le considera como un problema sanitario de características epidémicas y se estima que 1-2 mujeres de cada 10 desarrollará cáncer de mama a lo largo de su vida. Es la primera causa de muerte entre las mujeres a nivel mundial.

La causa que lo desencadena aún se desconoce pero cada día se sabe más acerca de la multitud de factores que influyen en su promoción. Estos factores de riesgo se pueden dividir en cuatro grupos: factores ambientales, hormonales, genéticos y lesiones mamarias precursoras. Hablemos de los factores ambientales.

  • Alimentación

Las dietas hiperproteicas, esto es, con un alto porcentaje de proteínas, estimulan factores de crecimientos para células tumorales. Las mujeres obesas tienen un 50% más probabilidades de padecer de cáncer de mama. Esto se debe a que el tejido graso favorece la formación de altas concentraciones de estrona que favorece la aparición de la enfermedad. Por el contrario, una dieta rica en productos vegetales, con fruta fresca y baja en calorías ha llevado a una reducción del la incidencia de cáncer en estas pacientes.

Las carnes rojas fritas o asadas liberan sustancias que son potentes mutágenos y carcinogénicos. El consumo de ácidos grasos saturados aumenta el riesgo hasta 3,3 veces. Sin embargo, los ácidos grasos monoinsaturados, como los del aceite de oliva se asocian a una disminución del riesgo al igual que las frutas y verduras con su alto contenido en vitaminas con efectos antioxidantes como la A, C y E y alimentos ricos en fibras como los cereales y las legumbres.

  • Masa corporal

El índice de masa corporal se relaciona negativamente con el riesgo de cáncer en la mujer premenopausica, pero se ha visto que esta relación es mucho más intensa y positiva en las mujeres posmenopáusicas. La pérdida de peso durante la menopausia provoca un descenso del riesgo.

  • Actividad física

En los últimos cinco años se ha afianzado la idea de que la realización de actividad física reduce significativamente el riesgo de cáncer de mama. El mecanismo de acción posible es que en primer lugar se evita el sobrepeso y la obesidad y por otro lado tiene un papel beneficioso sobre la resistencia a la insulina.

  • Estrés

El mecanismo de acción sería que el estrés conllevaría a una actividad ovárica exagerada con el consecuente aumento de estrógenos circulantes en sangre. Los estrógenos, en altas concentraciones, tienen efecto carcinogénico. Por otro lado, una vez instaurada la enfermedad, su progresión sí se ve favorecida por hechos traumáticos en la vida de la paciente.

  • Tabaco

Parecen convincentes los estudios que encuentran una relación significativa entre el consumo de larga duración y grandes cantidades de tabaco, el comienzo del hábito en edades tempranas y antes del primer embarazo a término, y las fumadoras pasivas, con el incremento del riesgo de padecer carcinoma mamario.

  • Alcohol

La asociación entre el consumo de alcohol y el incremento del riesgo de padecer cáncer de mama es clara y firme. Aproximadamente un consumo mayor de 20 gramos de alcohol al día incrementa el riesgo en un 30%.

Como reflexión final a lo expuesto en este artículo, podemos decir que todos estos factores son susceptibles a ser modificados: consume una dieta balanceada, haz ejercicios, disminuye tu peso si tu índice de masa corporal no es el adecuado, si fumas déjalo a un lado y si tomas alcohol hazlo con moderación. ¿Lo intentas?



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