Nutrición saludable en el trabajo

Hoy te traigo unos consejos que te ayudarán muchísimo a llevar una nutrición saludable en el trabajo… ¡Ya no tienes excusas!

  1. Lo primero que te recomiendo es llevar tu propia comida. Siempre aconsejo esto a mis pacientes que están todo el día en oficina: no solo es una opción mucho más económica en comparación con comer el lugares como ferias o restaurantes, sino que ayudará a evitar la tentación de pedir aquellos alimentos pocos sanos solo porque las personas a tu alrededor o compañeros de trabajo lo hacen.

Hacer tus comidas no te demanda mucho tiempo, ya que todo depende de una buena planificación; por ejemplo, cocinar un poco más mientras haces tu cena o prepararla durante el fin de semana y guardarla en el congelador. De esa manera vas a lograr planificar de manera mucho más eficiente tu menú semanal, y siempre haciéndolo basándote en una alimentación saludable.

  1. Ten a mano snacks saludables. En muchas ocasiones, el hambre nos ataca en la oficina, en algunos casos porque llevamos muchas horas sentados en la computadora, estamos en reuniones o es un día muy sobrecargado que disparó nuestro nivel de estrés y nos saltamos alguna comida.

Te recomiendo tener en tu escritorio, gaveta o cartera snacks saludables, de modo que puedas controlar la ansiedad que viene acompañada de antojitos culposos. Puedes armar tus meriendas con frutos secos, un yogurt o la combinación de ambos, ya que te dan saciedad y energía para llegar a tu siguiente comida o a tu comida principal.

  1. Hidrátate. La hidratación es una de las claves más importantes para llevar una vida sana y alimentación adecuada. Si tu día de trabajo está lleno de reuniones y resulta muy intenso, asegúrate de tener contigo un termo grande de agua, y deja de lado el café y las bebidas carbonatadas como parte de tu hidratación, ya que aunque estén compuestas de agua, tendrán un efecto contrario, bien sea por su aporte calórico o su efecto diurético. Una forma práctica y hasta dinámica de recordarte que debes tomar agua es utilizando alarmas o proponiéndote metas como terminarte el termo antes de ir a la oficina.
  2. Dedica tiempo a comer. Tómate el tiempo de disfrutar el placer de comer, saborear cada alimento y oler. Se ha demostrado que comer con distracciones como el celular o la computadora no te permite asimilar en sí lo que estás comiendo, lo que conlleva a comer aún más. La saciedad a la hora de comer no solo se determina por la cantidad o calidad de los alimentos, sino por la atención que des a los mismos, al acto de sentarte a comer y tener conciencia del tamaño de las porciones que estás ingiriendo. Así que te recomiendo convertir ese momento en un espacio para experimentar y disfrutar los sabores; además, de esta forma también masticarás mejor los alimentos, lo que ayuda aún más a tu digestión.
  3. Elige alimentos sanos que mantengan sus propiedades. Estos pueden ser las verduras, el arroz, pasta, las carnes hechas a la plancha o al horno; ¡todos son una opción práctica y fácil para llevar a tu trabajo! ¿Por qué?  Resisten un tiempo considerable desde que los sacas de la nevera hasta que te sientas a comer. Evita lo frito (no son la opción más saludable), los empanizados o los rebozados, ya que se resecan al poco tiempo.


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