Obstáculos al perdón

Continuando un poco más con este tema del perdón que iniciamos en el artículo anterior, quería aclarar un poco ciertos puntos que nos harán más fácil entender y caminar en nuestro proceso del perdón.

Es importante que tengamos en cuenta que el primer paso requiere que reconozcamos que estamos molestos, bravos o resentidos. Esto incluye el hecho de que debemos validarnos como seres humanos y reconocer que tenemos el derecho de ser tratados con respeto. Si bien este paso parece muy fácil y se ve muy claro, puede ser complicado ya que debemos confrontar nuestra negación.

Podemos ver la negación como la creación de un convencimiento de que nada malo nos ha pasado. Esto sucede a veces debido a que no queremos enfrentar y confrontar a la persona que nos ha hecho un daño. Otro factor que entra a jugar un papel importante en la negación es que si enfrentamos nuestra ira y la injusticia que nos hicieron, nos ponemos en una posición en la que debemos tomar responsabilidad y acción. Perdonar no requiere que neguemos que hemos sido heridos, más bien tenemos que reconocerlo y darnos este derecho de sentirnos herido, rabiosos y resentidos.   

Nadie, absolutamente nadie merece ser víctima de abuso y la ira es una respuesta natural al abuso. La ira es una poderosa emoción que si no se le presta atención se convierte en una fuente de miseria y sufrimiento. Si observamos con cuidado nos daremos cuenta de que la causa principal de nuestro sufrimiento, de nuestra miseria, no es la otra persona,  es la semilla de la ira que llevamos dentro. Al ver y entender esto de inmediato dejamos de culpar al otro por causar todo nuestro sufrimiento y nos damos cuenta que ellos son sólo una causa secundaria.

Nuestros resentimientos y las injusticias que otros nos hicieron se han convertido en la cárcel que nos mantiene presos. El perdón es una llave que nos permite salir a la libertad.

Tú tienes la opción de usarla y caminar hacia tu liberación.



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