Ochenta-Veinte: ¿cuántas comidas «no tan buenas» puedes hacer?

Ochenta-Veinte: ¿cuántas comidas «no tan buenas» puedes hacer?

Es verdad que nombro más a los objetivos que quinceañera nombrando al novio… pero ¿qué se le puede hacer? Son definitivamente lo más importante para perder peso, y también para mantenerte en el peso que quieres…

Hace un ratito le comenté a una amiga que me preguntaba cuál era la mejor opción cuando uno salía a un restaurante: ¿Salir y entregarse a los brazos de la comida grasosa? ¿Hacer elecciones más concienzudas? ¿50 y 50?

Y le dije que ahí entran obviamente, los objetivos. Porque gracias a ellos es que puedes planificar y trazar tu plan de acción.

Si estás en mantenimiento, estás en tu peso y sabes que comer sano es un estilo de vida, puedes guiarte por lo que yo digo que es el 80/20. Esto es, que comes bien, sano, con todos tus nutrientes, con carbohidratos integrales, naturales, proteínas magras, grasas buenas, fibras, etc el 80 por ciento de las veces y dejas el 20 por ciento para esas escapadas o comidas “no tan buenas” (creo que mejor digo eso a comidas malas porque no existe tal cosa como comida mala, mala mala… bueno, el helado de tocineta puede ser). Entonces sacas tu porcentaje basado en el número de comidas que haces diarias. Yo hago de 4 a 5, seguramente 5 porque vivo muerta del hambre. Cinco comidas por los siete días de la semana son 35 comidas. Es decir que debo comer “bien” en 28 comidas y tengo siete comidas libres para comer lo que yo quiera. Y sí, puede ser pizza, hamburguesas, papas fritas, queso amarillo y helado. Con alegría pues. Lo que hago es que normalmente dejo esas comidas libres para el fin de semana, y por eso a veces hago menos de siete comidas trampas, puede ser que haga solo cinco o seis. Otras personas las dividen en la semana, pero tienes que contar que esos dulcitos que te comiste una tarde en la oficina, o el cafecito con galletita que invitaron tus amigos a mitad de la mañana ya cuentan como una comidita libre. ¿Se entiende?

Pero, si estás perdiendo peso, tienes que apretar bastante con las comidas libres. Una a dos a la semana. Suena malísimo pero recuerda que tienes un objetivo en mente. Es el medio para un fin. Y además, estás acostumbrando a tu cuerpo a comer de manera saludable. Porque la idea es que las comidas sanas no te parezcan una tortura china, sino que sean parte de tu vida y las disfrutes.

Claro, quizás ahí me dicen ¿y cómo hago para comer sano si como siempre en la calle? Pues tienes dos opciones: buscar los lugares donde realmente puedas hacer la mejor elección, que implica aderezos, preparaciones y tamaño de las porciones, o vivir con tu ponchera y cocinar tú, porque nadie como tú mismo para saber qué comida y cuál es la que te conviene.



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