Octubre. Mes del Cáncer de Mama

Octubre. Mes del Cáncer de Mama

El cáncer de mama está presente en la vida de todas las mujeres. Según breastcancer.org, el cáncer de mama siempre se origina por una anomalía genética, que en un 90% de los casos se vincula con el proceso de envejecimiento y el desgaste natural de la vida. De ahí la importancia de hacer énfasis en la prevención y el control de los factores de riesgo.

Como en todos los tipos de cáncer, hay factores de riesgo que escapan del control de la persona, como el sexo, por ejemplo. Pero hay muchos que sí podemos controlar para minimizar el riesgo. Algunos son:

Sobrepeso y obesidad. Tener un peso mayor al recomendado aumenta el riesgo de padecer cáncer de mama, en especial en las mujeres postmenopáusicas, debido a que una mayor cantidad de tejido graso implica un mayor nivel de estrógeno, lo que puede aumentar el riesgo de cáncer de mama.

Alimentación balanceada. Con certeza no se sabe cuáles alimentos pueden o no ser cancerígenos, sin embargo mantener una dieta balanceada se recomienda para la prevención de cualquier tipo de cáncer.

Hay algunos alimentos, como las carnes rojas, que pueden contener hormonas, factores de crecimiento, antibióticos y pesticidas que podrían constituir un riesgo para desarrollar este tipo de enfermedad.

Asimismo, algunos científicos consideran que ingerir demasiado colesterol y otras grasas incrementa las posibilidades.

Ejercicio. La Sociedad Americana Contra el Cáncer recomienda hacer ejercicio físico entre 45 y 60 minutos al menos 5 días a la semana. Las evidencias del beneficio de la actividad física sobre la salud en general, y la reducción de las posibilidades de desarrollar cáncer, son cada vez mayores.

Consumo de alcohol. Según reseña Breastcancer, hay estudios que evidencian la relación entre el consumo de alcohol y el riesgo de padecer cáncer de mama. El alcohol puede afectar la función renal de control sobre los niveles de estrógeno en sangre, lo cual puede aumentar el riesgo. De allí que se recomiende limitar su consumo.

Tabaquismo. Fumar suele implicar un leve aumento en el riesgo de cáncer de mama.

Exposición al estrógeno. Debido a que el estrógeno en las mujeres estimula el crecimiento de las células mamarias, la exposición a esta hormona durante períodos prolongados ininterrumpidos puede aumentar el riesgo de que se forme cáncer de mama. Este es un tema que se debe conversar con el médico tratante cuando se utilicen Terapias de Reemplazo Hormonal Combinadas o anticonceptivos orales.

Estrés y ansiedad. Aunque no existe evidencia científica que lo respalde, se cree que el estrés y la ansiedad inciden en el surgimiento y la expansión del cáncer.

Todo lo que se haga en pro de reducir el estrés y mejorar los niveles de bienestar, favorecerá la reducción del riesgo. En este sentido, recurrir a la meditación, el yoga, los ejercicios de visualización y las oraciones pueden ayudar.

En el cáncer de mama, como en cualquier tipo de cáncer, la prevención y el diagnóstico temprano suponen la diferencia entre la vida y la muerte. Así que ¡manos a la obra!



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