¡Oh rutina!

Rutina es una palabra que con solo escucharla nos da escalofríos. Es un término que como su definición lo dice “es realizar una operación que se repite con mucha frecuencia”. Sin embargo, en la maternidad, la palabra rutina es clave cuando se trata de criar a nuestros hijos.

Hay muchas madres que se aventuran en la crianza de sus pequeños sin siquiera reparar en la importancia de establecer y respetar los horarios. ¡Grave error! Pero siempre tenemos la oportunidad de hacer un stop y de rectificar.

Desde que los bebés salen de la panza, comienza una carrera contra el tiempo y en ese maratón, el secreto está en otra palabra, respeto. Sería algo como esto: respetar los horarios de comida, de higiene, del sueño, de juegos, del orden y más adelante, de los estudios de los pequeños, ya que esas actividades formarán parte de su rutina diaria, que luego, convertirá a esos bebés en niños disciplinados y por mucho, ejemplos en cuanto a buen comportamiento.

Pero establecer rutinas y patrones de conducta, requiere de los padres cierto grado de constancia y sacrificios (adiós salidas que interfieran con la hora de ir a la cama de los niños). Algunos están dispuestos, otros no. Quienes se atreven, tienen gratos momentos, quienes optan por una posición más fácil y complaciente, más adelante sufrirán los arrebatos infantiles de sus hijos.

He aquí algunos de los beneficios de establecer una rutina diaria en los niños:

  1. Les dará seguridad y confianza.
  2. Les ayudará a ser más responsables y obedientes.
  3. Podrán enfrentar los problemas de una forma más organizada y autónoma.

Para la psicóloga, mamá y administradora del blog www.mamapsicologainfantil.com, “los beneficios de las rutinas sobre el bienestar emocional de bebés y niños son indudables. Les aportan seguridad y equilibrio y pueden predecir qué es lo que ocurrirá después, por lo que les evita el estrés de no saber qué pasará”.

Recuerda que es nuestra responsabilidad como padres, orientar a nuestros hijos en el cómo y cuándo deben realizar diversas actividades, para hacer de ellos, en el futuro, personas más funcionales y con poder de decisión y autocontrol.

Un niño que viene del hogar con buenos hábitos, será en la escuela un alumno organizado y productivo.

Sin embargo, no se trata de hacerlos esclavos de las rutinas. Es importante respetar los horarios desde que salen del vientre materno, pero en la medida que asimilan las normas y las hacen suyas, se pueden negociar con ellos algunos cambios en función de sus necesidades.



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