¿Aún estás a bordo?

La Voluntad creadora es un don que se alcanza en la constante batalla contra las dificultades.

A las metas se llega con la debida preparación. La consumación de una buena obra requiere de tiempo y dedicación.

Un paso adelante en tu proceso de autorrealización está en observar, no tanto lo que ya has logrado que, sin duda, te brindará satisfacción, sentido del logro y confianza en ti y tu poder de realización; sino en “ver” el momento en que dicho manifiesto se produce en tu cotidianidad. Tanto el momento de la proyección de tu deseo como el momento mismo de su obtención.

Velo, celébralo y continúa en la conciencia de tu paso a paso. Esta es la clave para alcanzar una comprensión más universal de la conexión que hay entre todas las cosas.

Si contemplas tu vida en un contexto más amplio y reconoces tu vínculo con y tu pertenencia a un sistema más grande, aumentará tu comprensión y la habilidad para superar los inconvenientes del día a día por menores que parezcan y que suelen ser los que más te molestan por tu irritabilidad acumulada de tanto tener que lidiar con situaciones que según tú y muchos o casi todos, ya no “deberían” estar ocurriendo en estos tiempos tan avanzados de la humanidad.

Perdemos de vista que todos estamos en distintas frecuencias, fases y niveles de perspectivas y creencias.

Recuerda: donde están ahora otros, tú has estado también.

La habilidad para superar los pequeños grandes líos que el minuto a minuto te planta cuál desafío tiránico es más por mucho que la realización misma del viaje y la llegada a donde sea que vayas, si es que sabes a ciencia cierta hacia donde te proyectas.

Lo digo así un poco con sorna porque sé, por experiencia propia, que en cada nivel de maduración evolutiva estamos certeros de muchas cosas que no son más que espejismos o cantos de sirena. Son maravillosos. Son ciertos. Tan verídicos como tu regeneración celular cada vez que respiras hasta el momento en que la próxima línea de expresión te lleva por un surco nuevo y te vuelves a preguntar: ¿y para dónde es que voy?

Las ventiscas empujan y los chubascos ciegan el horizonte tantas veces que no es reprochable reconocer cuánto hemos podido desviar la mirada de ese horizonte.

Lo cierto es que nuestro proyecto de vida se verá con estas y muchas otras vicisitudes que te forzarán a tender líneas de vida, saltar riscos, construir puentes, abrir caminos, subir montañas, volar de ellas y cuánto discurra tu espíritu para hacer de tu viaje la aventura esa que tanto estimas y sueñas.

Si en “lo otro” somos capaces de ver gentileza detrás de la fachada, el contenido detrás de la portada, entonces ya no existen oponentes pues los habrás transformado y elevado a un grado superior.

Donde hay maldad habrá el bien que se interponga… ¿Aún estas a bordo…?

En el arte de vivir todo puede ser un desafío, una prueba y un motivo de realización y placer.

Nunca pierdas de vista las dos caras de la moneda.

 



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