¿Oír o escuchar?

Recientemente, al participar como facilitador en una certificación de coaching, uno de los participantes mencionó un término que llamó la atención a todos los participantes, incluyéndome. Este término al que se refirió fue el de «escucha 360°».

Si bien no es un término nuevo, ya que lo he oído (sin prestarle atención) mencionar en diferentes situaciones y la interpretación de diferentes personas al respecto, me llamó la atención la redundancia en el término «escucha 360°», aunque también observé la simplicidad que le da al concepto de escucha.

He notado en algunas personas, y en mí mismo en muchas ocasiones, cuánto puede costar diferenciar el oír de escuchar. Al ir a la comparación más básica pero también concreta, por definición se dice que oír es un acto que se hace por fisiología, instintivamente pues. Si mis órganos auditivos funcionan correctamente, estaré oyendo lo que sucede a mi alrededor así lo quiera o no, le preste atención o no.

Ahora, para escuchar necesito prestar atención, estar atento a los gestos, al lenguaje que se usa sin palabras y a las ideas que se transmiten «entre líneas» o significando otra cosa con su tono de voz. Así que el acto de escuchar requiere más que solamente el funcionamiento de los órganos auditivos, también se apoya de los demás sentidos y de la intuición, la interpretación… En fin ¡hay que prestar atención!

Cuando miro atrás y recuerdo situaciones (conflictivas o no) que no se dieron de la manera esperada, me doy cuenta de que alguna de las partes no estaba escuchando ni a la otra persona, ni a la situación. Más bien parecía ser una cuestión de oír y además, de quién oía más.

Por eso me llamó la atención este concepto de «escucha 360°». Como un recordatorio. Como una repetición para tener en cuenta. Para recordar que la escucha se da en 360°, y no me refiero a oír todo a mi alrededor, sino más bien a que es necesario englobar (como en una esfera… 360°) una serie de elementos y aspectos para lograr una escucha efectiva.

Poner esto en práctica ayuda a vivir de manera más tranquila, en paz conmigo mismo y con los demás, como dice el dicho «la práctica hace al maestro». Al estar atento al todo, el 360°, percibo lo que no me dicen las palabras y comprendo de manera global el mensaje que me está llegando.

De ahora en adelante me comprometo a escuchar. Cuando otra persona me transmite un mensaje, escuchar. Cuando leo un texto, escuchar. Cuando prefiera la paz antes que el conflicto… escuchar.

Y tú ¿prefieres oír o escuchar?



Deja tus comentarios aquí: