Olvídate del momento ideal

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Si en un mismo día cristalizaran todos los sueños que esperan por el momento ideal para hacerse realidad sería el caos absoluto. Imagínate los viajes, las relaciones, las renuncias, los abrazos y la euforia si de pronto todos recibiéramos un email que diga: mañana será el momento ideal para poner en marcha lo que por tanto tiempo has guardado en un cajón. ¿Qué harías tú?

Probablemente lo mismo que yo. Lo lanzaría a la papelera como hago con las galletas de la fortuna y los emails con imágenes cuchis y música de Richard Clayderman. ¿No sabes quién es Richard? Un primo lejano de Arjona aficionado al piano.

Como habrás comprobado por experiencia propia el momento ideal no existe, y si aún esperas que llegue, mejor arrima una silla o cámbiate el nombre por Penélope. Esperar a que las condiciones sean perfectas para entonces hacer eso que siempre has querido es la mejor excusa para no hacerlo jamás. Porque lo ideal solo existe en la mente, mientras que lo real es lo que acontece en el presente, nos guste o no. Y claro que hay momentos más favorables que otros, pero de allí a que sean perfectos…

Conozco a muchas personas que esperan las condiciones ideales para llevar la vida que les gustaría. Mientras tanto viven otra que no les satisface demasiado. Así esperan un futuro, cuando la suerte cambie, o amasen suficiente dinero, o tras resolver algunos asuntos pendientes, para finalmente se dedicarse a aquello que los hace felices.

Sin duda una receta complicada, especialmente porque no hay contrato que garantice el futuro y la vida pasa ahora, no después.

Mejor que esperar el momento ideal es observar el presente y evaluar las posibilidades. Si hay una oportunidad, aprovecharla. Y a medida que construyes, mantener los sentidos abiertos para ver todas las puertas y ventanas que se irán abriendo en la medida que avances. En otras palabras: si enfocas tu atención en aquello que para ti es realmente importante y pones en movimiento tus intenciones el entorno no será el factor limitante. Impondrá condiciones, claro está, pero te irás adaptando a ellas, con el beneficio de experimentar y crecer en una dirección que resuene profundamente contigo.

Así en lugar de vivir un mientras tanto esperando el momento ideal, activas el presente para construir una experiencia de vida más satisfactoria a cada instante. ¿Ves la diferencia?

Todo esto implica ser consciente, tomar decisiones, hacer concesiones, ser honesto con uno mismo y tener paciencia y constancia. No porque desees algo automáticamente sucederá. Pero si lo deseas y comienzas a trabajar en ello ahora tienes más probabilidades de disfrutarlo en algún momento. Y mientras tanto estás en el camino, que como tantas veces se ha dicho, es tan o más importante que el destino.

Definitivamente hay momentos más favorables que otros. Acéptalos y aprovéchalos. Es mejor tomar el autobús que te acercará a donde quieres llegar, en lugar de esperar y esperar precisamente por el modelo, año y color que tienes en mente. No solo porque quizás nunca llegue, sino porque puede ocurrir que un día descubras que ya pasó pero tú estabas durmiendo, o distraído o totalmente cansado de tanto esperar.

P.D. Acabo de descubrir que Richard Clayderman ha vendido más de 150 millones de grabaciones y tiene 70 discos de platino. Espero que a sus sesenta años sea muy feliz en Saint-Ouen con su familia.



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