Opioides para controlar el dolor, ¿recomendables o no?

Los opioides son analgésicos potentes. Generalmente los que se recetan incluyen la oxicodona, la morfina, la hidromorfona, la oximorfona, la hidrocodona, el fentanyl, la meperidina, la codeína y la metadona.

Suelen ser muy eficaces para aliviar el dolor, si se utilizan durante períodos cortos de tiempo; tanto que durante la última década, se han duplicado las prescripciones de este tipo de analgésicos para el dolor crónico por causas distintas al cáncer.

Pero, es importante saber que conllevan riesgos importantes, incluidos la adicción y la muerte por sobredosis.

Según explica el Dr. W. Michael Hooten, de la Clínica del Dolor de Mayo Clinic en Rochester, Minnesota, la sobredosis de opioides está planteando un gran riesgo de muerte. Por su parte, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades indican que en Estados Unidos ocurren más fallecimientos por sobredosis relacionadas con los opioides que por sobredosis de heroína y cocaína combinadas.

Lea también: Top 5 de los remedios caseros para el dolor de cabeza

Además de esos riesgos, el consumo de opioides por un período prolongado debe tomarse con cuidado, puesto que hay pocas pruebas respecto a su efectividad con el transcurso del tiempo. La alerta la lanzan los expertos de Mayo Clinic.

Las personas que sufren de dolor crónico y toman opioides normalmente necesitan dosis más altas cada vez para alcanzar el mismo nivel de control; lo que conduce a mayor riesgo de dependencia, adicción, sobredosis y menor calidad de vida, acotan.

Algunas investigaciones también han demostrado que el consumo prolongado de opioides puede, en realidad, hacer a la persona más sensible al dolor. Esta afección se conoce como hiperalgesia inducida por los opioides.

Lea también: Tratamientos alternativos pueden ser eficaces para combatir el dolor

Ante esta advertencia, cabe preguntarse, ¿cuáles serían las alternativas para reducir el dolor crónico que no sea producto del cáncer?

Los expertos de Mayo Clinic indican que para controlar el dolor crónico, existe una gama de alternativas, entre ellas los analgésicos que no contienen opioides (acetaminofén o naproxeno sódico) y los antiinflamatorios no esteroides (aspirina e ibuprofeno).

Asimismo, recomiendan la fisioterapia y la terapia ocupacional, el control del estrés, las técnicas de relajación, la acupuntura y la biorretroalimentación. Incorporar la terapia cognitivo conductual, en la que los terapeutas trabajan con el paciente para enseñarle maneras más eficaces y positivas de lidiar con el dolor crónico, ha demostrado ser igualmente útil para afrontar el dolor.

Consulte siempre con un especialista antes de ingerir cualquier medicamento, aunque sea de venta libre, pues además de provocar adicción e interacciones que pueden ser fatales; podría estar generándose inmunidad al medicamento.



Deja tus comentarios aquí: