Oportunidades vs Crisis

 

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La historia de nuestro país ha demostrado que estamos preparados para manejar las crisis, algunos podrían afirmar que estamos destinados a vivir en crisis, dependiendo de cada posición, el pasado y presente determina que las crisis son parte de nuestra historia social, política, cultural y hasta familiar.

Cuando extrapolas tu realidad a otra puedes darte cuenta de la historia de otros lugares, sus crisis, guerras, momentos difíciles, además de ver como afrontaron cada una de esas dificultades.

No esperamos decirte que todo está bien, tampoco que todo está mal, lo que anhelamos es poder decirte que dependiendo de cada uno de nosotros; Todo podría estar mejor

Un día escuche una historia del portero de la cantina o restaurante del pueblo.

El Restaurante o Cantina era el lugar donde los hombres cansados de trabajar en la mina de carbón del pueblo, iban a buscar comida, licor y chicas. Era su manera de liberar el estrés laboral diario y prepararse para otro día.

Algunos consideraban que después de un día tan negro, lo más reconfortante era estar con una buena comida, un buen licor y una hermosa mujer y ver que la vida podría tener otro sentido, saber que mañana talvez podrías ver esa hermosa mujer de nuevo.

José era el portero del Restaurante, él sabía quién entraba y quien salía, conocía a cada uno de los clientes y cada una de las trabajadoras, en varias ocasiones salvo más de un matrimonio de una esposa furiosa.

José era el primero que abría y último que cerraba, era el primero en llegar y último en irse, durante más de 20 años había tenido ese trabajo, siempre a la misma hora, en el mismo lugar todos los días de la semana.

Un día una franquicia de restaurantes visitó al pueblo y vio que el restaurante del pueblo podría ser una buena adquisición para su cadena y decidió comprar el lugar. Al asumir el control pleno del lugar enviaron a un joven gerente que decidió hacer algunos cambios que mejorarían la imagen del lugar y aumentarían la clientela.

La entrada cambio, una alfombra roja ahora decoraba el lugar, sillas altas y dos bellas chicas en la entrada daban la bienvenida a los clientes e invitaban a los transeúntes a pasar y disfrutar una noche diferente. José se sentía un poco incómodo con la nueva estrategia.

El joven gerente citó a José y le planteo algunos cambios en su cargo. “Seguirás siendo el portero, pero ahora debes vestirte más juvenil, sé que pasas de los 50 años pero la imagen que queremos en la entrada es de gente joven y fresca, debes renovar tu ropa, debes cambiar tu corte de cabello, debes usar perfume todos los días, y necesito que vayas al gimnasio para que empieces a tener más musculatura y ahora quiero que siempre sonrías y no hables con las personas cuando lleguen, solo le das la bienvenida y les abres la puerta, y lo más importante debes leer los anuncios que te vamos a enviar, y escribir una nota de bienvenida a cada persona, si no estás de acuerdo, lamentablemente tendré que buscar a otro portero”.

José se fue triste a su casa esa noche, sabía que no podría seguir trabajando con esas condiciones y tenía miedo de quedarse sin trabajo, La situación del pueblo no era la más óptima, la mina de carbón era la única fuente de trabajo, y los precios del carbón habían caído, lo que ocasiono una fuerte recesión en el pueblo, el gobierno era el dueño de la mina y no había muchas fuentes de trabajo, por lo que quedarse sin empleo era algo sumamente difícil en ese momento.

Al día siguiente José llego a la misma hora, con ropa juvenil, un nuevo corte de cabello. El joven Gerente lo vio y le dijo, “José excelente te has ganado el trabajo nuevamente”. José contento le dice a su nuevo jefe; “Mañana comienzo en el gimnasio, y tendré un nuevo perfume, el único problema es que yo no sé leer ni se escribir. El jefe sorprendido responde; “José ayer hable contigo, me alegra que hayas cambiado tu manera de vestir y tengas un nuevo corte, pero si no sabes leer y escribir no puedes ser el portero, no puedes seguir trabajando en este lugar, estas despedido. SI aprendes a leer y escribir ven que te daré el trabajo de nuevo”.

¿Qué pasaría ahora? Sin trabajo, sin dinero y con una recesión económica por la caída de los precios del carbón.

¿Qué voy a hacer?, se preguntaba. “Soy despedido porque no se leer ni escribir”. Camino a casa pensó, “He estado trabajando durante 20 años todos los días y no he tenido tiempo de arreglar mi casa, ni arreglar mis cosas, voy a tomar este tiempo como unas vacaciones y hare todos los arreglos necesarios en mi hogar”.

José se levantó al siguiente día y decidió arreglar el techo de su casa, comenzó el trabajo pero se dio cuenta que no tenía un buen martillo. Fue a donde su vecino Antonio el Panadero y le pidió un martillo prestado, mientras arreglaba el techo, Enrique el herrero le pidió que le prestara el martillo porque estaba haciendo un trabajo y no tenía un martillo para hacerlo, José se lo presto recalcándole que no era suyo, que era del Panadero y debía cuidarlo.

Mientras trabajaba Enrique el Herrero, el martillo se partió y se dañó. ¿No es posible? Se lamentó José. “Estoy sin trabajo, sin dinero y ahora no tengo como entregarle el martillo a mi amigo el panadero que con placer me lo prestó”.

Enrique El Herrero sabía que había sido su culpa y le planteo una solución a José. “Aquí en el pueblo no hay ferretería, debes ir al pueblo más cercano que está a 4 horas de camino, te planteo lo siguiente; te daré el dinero para que vayas y compres un martillo y además te pagaré el día de trabajo que invertirás, 4 horas de ida y 4 horas de regreso y aprovechas y me compras puntillas y clavos que ya no tengo para trabajar”.

José le pareció una buena idea y fue a contarle a su amigo el panadero lo que había sucedió y le pedio perdón por dañarle su martillo. “Espérame un día que vaya, hoy es lunes, el próximo miércoles tendrás tu martillo de regreso, iré al pueblo más cercano a comprar un nuevo martillo”.

El panadero al ver que José iría al pueblo más cercano, le pidió el favor que le trajera harina y levadura que ya no tenía para hacer sus panes. “Te pagare lo cueste la harina y la levadura y además te pagare el día, las 4 horas de ida y las 4 horas de regreso”.

El miércoles, José estaba de regreso en el pueblo, con el martillo, las puntillas, los clavos, la harina y la levadura. Tanto el Herrero, como el panadero estaban contentos con su mercancía y les contaron a sus amigos lo que había sucedido.
Ese mismo día el carpintero estaba en la casa de José pidiendo que fuera de nuevo al pueblo a traerle pega, pintura y lijas que se la habían terminado. También el modista le pidió a José que le trajera un repuesto a su máquina de coser, agujas y alfileres que ya no tenia, de igual manera el albañil del pueblo le pidió a José que le trajera unos insumos para terminar una casa que estaba construyendo.

De esta manera, José cada semana viajaba al pueblo más cercano y les compraba a los habitantes de su pueblo lo que necesitaban, algunas veces debía ir a la ciudad que estaba a 8 horas de camino ya que no conseguía los insumos en los pueblos cercanos, pero siempre José llegaba con el encargo hecho.

Ante la falta de viajeros, comerciantes y mercaderes, José llego a convertirse en el comerciante del pueblo, y su vida representaba una relación ganar-ganar para todos los habitantes.

José se dio cuenta que invertía mucho tiempo viajando y trayendo herramientas que era lo que más le pedían, así que hablo con el herrero y decidieron fabricar las herramientas, José le traería la materia prima y el herrero las fabricaría, así ya no tendría que viajar más a traer las herramientas que le pedían.

De igual manera José hablo con el carpintero y comenzaron a fabricar todo el material que los habitantes le pedían, ya no tendría que viajar más a traerlos, solo le daría los insumos al carpintero y este los fabricaría.

Al pasar los años, José logró tener la primera ferretería del pueblo, vendía, equipos, herramientas, materiales, repuestos, insumos y todo lo que pueblo necesitaba lo conseguía en el negocio de José. Su empresa llego a tener tanto éxito que llego a ser la persona más adinerada del pueblo.

Un día decidió donar parte de su dinero para construir una nueva escuela. La vida había sido tan generosa con él, que ahora él quería ser generoso con la vida y construir una escuela para su pueblo.

El día que inauguraban la escuela, invitaron a los políticos de la zona y otras personalidades, además de José, el principal benefactor de la escuela.

Al dar las palabras todos escucharon a José. “Nunca pude estudiar. No sé leer, ni escribir y he llegado a tener éxito en mi vida, ahora anhelo que todos los niños y niñas del pueblo estudien en una buena escuela y tengan una buena educación para que tengan una mejor suerte que la mía”.

Todos ovacionaron al filantrópico empresario del pueblo que había pagado la nueva escuela y lo condecoraron, fue uno los mejores días de José.

Al finalizar el acto, un niño muy pobre se acercó. “Sr José cuando sea grande quiero ser como usted, un gran empresario y ayudar a muchas personas, gracias por nuestra nueva escuela, lo admiro en ver como un hombre que no sabe leer y escribir llego a tener tanto éxito, ¿Qué hubiese pasado si usted supiera leer y escribir, se imagina su vida?”.

A lo que José le respondió; “Si hubiese sabido leer y escribir, sería el portero del restaurante del pueblo”

¿Qué hubieses hecho si te despiden?
¿Son tus debilidades más fuertes que tus virtudes?
¿Cuál fue el último trabajo que te despidieron? ¿Has crecido desde entonces?
¿Qué ha pasado con tus sueños no cumplidos? ¿Cuándo iras en busca de ellos?

Feliz día,
@norbeyrodriguez
Comunicador / Coach / Teólogo
Presidente www.corpoleader.com



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