Otra manera de ver las relaciones tóxicas

En mi práctica como coach de vida, he oído a mucho de mis clientes manifestar sentirse atrapados en lo que comúnmente se denomina una relación tóxica. La definición que encontré a este término dice que “es aquella relación en la cual las personas involucradas sufren más, que la dicha que sienten al estar juntas. Uno de los integrantes (o ambos) se ve sometido a un desgaste emocional constante por tratar de mantener la relación”.

Cuando me refiero al termino “tóxico”, solo la palabra indica que estoy enjuiciando de una dura manera a alguna de mis relaciones afectivas. La palabra por sí sola nos produce un efecto negativo, el drama toma el rol protagónico cuando intimamos con alguien así. En una relación de este tipo sentimos que somos víctimas de esta toxicidad. Una de las más destacadas características de personas tóxicas es la crítica constante donde estas tienden a volcar todo lo negativo hacia la otra persona. Si nos vinculamos con una persona así los límites parecen (y son) inexistentes, vivimos en un constante irrespeto. Estas personas suelen manipular a otros con amenazas, tienen tendencia a culpabilizan a otros por su infelicidad. Con ellas también sucede frecuentemente que no puedas expresarte libremente sin que esa persona se moleste. En muchas ocasiones terminamos cohibidos de decirles lo que pensamos por temor a que lo tome a manera personal.

image1 (3)Llega un punto en el que sentimos una montaña rusa de emociones. En este instante cuando estás pensando qué hacer con esta situación, te propongo un reto. Cuando sientas que una relación te carga negativamente, solo hazte esta pregunta: ¿por qué estoy dejando que el comportamiento de esa persona me arruine el día o me haga sentir mal? Pon atención en cómo te está afectando la interacción con alguien así. Sabemos que lo único que podemos cambiar es el comportamiento que proviene de nosotros mismos, es allí donde radica nuestro poder, nuestro control.

Si sientes en algún momento que la relación te hace aflorar sentimientos de una manera que no te gusta, haz una pausa; si es posible, respira profundo y pronto te darás cuenta de que esa persona difícil te está dando la oportunidad de ver lo que pasa con otros ojos. Cuando esta conducta te molesta es porque definitivamente hay algo en ti que le permite al otro tomar el control de tus emociones, y de tu vida.

Tu bienestar, la satisfacción que sientas, siempre va a depender de ti. Cuando intentas controlar el comportamiento del otro y no aceptas a las personas como son, sino que tienes expectativas de que sean a tu estilo, es muy probable que en algún momento sientas que esas personas te decepcionan. En algún punto esta relación, siguiendo estos patrones, se volverá negativa para ti, porque tú mismo decidiste ponerte unos lentes donde solo te estás percatando de que esa persona no es como tú esperas que sea.

En esta visión limitada, quedarás atrapado en el juicio y, si no ves más allá de lo que la relación vino a mostrarte, quizás te pierdas el transformar tu interior al cambiar tu forma de reaccionar ante la crítica o el ataque que piensas que esa persona está infligiendo. Muchas de estas características que estos individuos exhiben se debe a que tienen baja autoestima.

La persona que se siente sin valor, tratará de que la otra a su lado se sienta de igual o de peor manera para poder disimular su carencia y es en este momento cuando nos podremos dar cuenta de que todo lo que esa persona nos dice y critica habla más de cómo se encuentra su interior que de nosotros mismos. Si te afecta lo que habla es hora de tú examinar y ver, como te dije anteriormente, la oportunidad de crecimiento ante esta situación.

Si a pesar de todo lo que te dicho antes quieres alejarte de alguien que te hace sentir así, es también válido; recuerda que siempre tendrás la capacidad de decidir lo que te beneficia, y apartarte de lo que te resta. Un psiquiatra llamado Víktor Frankl afirmaba que a pesar del maltrato físico de los campos de concentración nazis, cada prisionero escogía su actitud ante lo que le estaba sucediendo y eso era lo único que no le podían quitar.

Si me lees en estas páginas es porque estás en una búsqueda de un nivel de conciencia que te permita alcanzar plenitud y felicidad en tu vida. Las etiquetas que ponemos (o nos ponen) lejos de beneficiarnos, no nos aportan nada bueno y nos dejan en un espacio donde el juicio y la crítica predominan. Así que la próxima vez que te veas tentado a etiquetar a otra persona con el término de tóxico, solo te pido que mires en tu interior, que te propongas verlo con una óptica que te permita expandir internamente tu alma y te haga un mejor ser humano. El cambio de paradigma está en tus manos.



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