Otro año que termina

Otro año que termina

Se va terminando otro año. Como siempre, miramos hacia atrás y evaluamos lo que hicimos y lo que dejamos de hacer; lo que vivimos y lo que nos faltó vivir; lo que queremos descartar y lo que queremos conservar. Es tiempo de reflexión, evaluación y programación.

Nos damos un respiro, porque en esta forma en que organizamos nuestra vida los humanos, acotando lo que dimos en llamar tiempo a un período determinado, internamente pausamos nuestro andar. En este descanso, miramos hacia atrás y hacia delante, pero en medio de un tiempo en que queremos agradecer a todos los que estuvieron presentes en nuestra vida, con detalles que manifiesten de alguna manera, ese sentimiento. Nos inunda una emoción íntima y a la vez exultante. Nos encontramos en lo reservado y, a la vez, salimos a abrazar al otro con alegría.

Recordamos nuestra infancia; las reuniones familiares alrededor de aquellas larguísimas mesas; los años adolescentes cuando no veíamos la hora del abrazo de las 12 para salir con los amigos a festejar; los años maduros con nuestros hijos y su alegría. Recordamos a aquellos que ya partieron. Y nos detenemos en el ahora, sabiendo que nos hemos enriquecido con todas estas vivencias. Y, nuevamente, agradecemos.

Es tiempo de agradecimiento profundo y espontáneo. Aunque cada día de nuestra vida agradecemos muchos detalles pequeños que nos hacen felices, en esta época sentimos la necesidad de compartirlo. Sabemos que recibimos muchos mensajes induciéndonos a comprar, pero nuestro sentimiento es auténtico, y buscamos la forma de hacerle saber a cada persona cuánto nos importa y cuánto ha influido en este año que ya termina.

En esa línea y por esta vía, quiero agradecer a todas aquellas personas que me contactaron en relación a mis escritos, y quiero agradecer profundamente a aquellos cuyos artículos me enriquecieron durante 2017. Mucha felicidad, éxito, salud y prosperidad. Es mi sincero deseo.

En este enlace, puedes recibir un simpático saludo.



Deja tus comentarios aquí: