Padres, Adolescencia y Sexualidad I

Al ser padres no nos enseñaron a ejercer ese rol completamente, aprendimos de los errores y aciertos de nuestros padres. Siempre pensamos que podíamos hacer un mejor trabajo que nuestros padres. Sin embargo al momento llegar, en muchos escenarios, le damos la razón a nuestros padres; muy en particular cuando nuestros hijos entran en la etapa que define muchas cosas en la vida de una persona, si la famosa adolescencia.

En esta etapa el miedo se centra en lo sexual. Todo las cosas que hicimos o nuestros amigos realizaron durante esta etapa se convierten en algunos casos en nuestros miedos; agregando el hecho de que si hoy nos ponemos a ver el mundo, percibimos una libertad sexual distorsionada por muchos factores.

A pesar de todo esto hay muchas cosas que podemos hacer bien como padres. Una de ellas es el hecho que no importando la edad es positivo para un desarrollo sano, el hablar con nuestros hijos de la sexualidad, no solo de los cambios físicos; también conversar sobre las toma de decisiones a las cuales se van a enfrentar durante esta etapa. Es importante ser honestos y explicar las cosas sin infundir miedos, siempre acorde a la edad y su desarrollo emocional. Es importante llevarlos a la reflexión –claro esto no quita que se puedan equivocar, pero ayuda-, pero lo más importante es oírlos y estar atentos a sus dudas e inquietudes. Es más fácil cuando iniciamos esta confianza a temprana edad (desde nacido), no obstante siempre se puede iniciar a conversar sobre el “sexo”.

Según Bianco (1990), en esta etapa están explorando y buscando definir sus gustos, además de su identidad. Aquí pueden tanto aclararse o confundirse más. Aun al equivocarse con la presencia de una buena guía, el adolescente puede lograr superar muchas confusiones y lograr un desarrollo sexual óptimo.

La formula es el dar confianza y amor, enseñarles al ser lo modelos de los valores y principios más firmes. Recordando que toda acción tiene consecuencia pero abandonando el dramatizar las situaciones. Ya que esto puede producir conductas inesperadas en ellos por la impulsividad que tienen. El tratarlos como adultos y darles responsabilidades con relación a su sexualidad (como vestirse, con quien están, otros) es la manera. Al fin de cuentas, la sexualidad es de ellos y nuestro deber es enseñarles a saber cómo protegerse y amarse a sí mismo. Parto del siguiente enunciado “si yo me quiero y valoro, es difícil que comparta algo tan intimo con cualquier persona”. Cualquier duda escríbanme para orientarlos o pidan ayuda de un profesional en la materia. 

 



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