Padres-amigos: conviene saber los límites

Padres-amigos: conviene saber los límites

¿Qué tan amigos de sus hijos deben ser los padres? La pregunta encierra más de lo que parece. Los cambios sociales de las últimas décadas han significado un replanteamiento de los roles familiares, y cada día más vemos padres buscando con sus hijos una “relación distinta”  a la que ellos tuvieron con sus padres: más amor, apoyo, compañerismo y comunicación.

¿Funciona?

La psicóloga chilena Pilar Sordo piensa que esta es una trampa peligrosa. En muchas ocasiones al intentar sembrar esa amistad se cae en complacencias excesivas. El resultado son relaciones descontroladas.

En un artículo para la revista Psicología+, Sordo asegura que en muchos casos esta forma de educación se interpreta como una apertura sin límites a las exigencias de los hijos. Y por ceder constantemente se erosiona la figura de los padres. “Gran parte de los problemas que tienen nuestros hijos hoy, como la escasa motivación por los estudios, baja tolerancia a la frustración, la impaciencia y esos problemas generalizados, con una sensación de soledad inmensa, se debe a que a los padres se nos olvidó ser la autoridad”

Les guste o no, dice Pilar Sordo, los padres mandan. Y eso tienen que entenderlo los hijos. Y si tienes hijos, ya sabes que este camino significa conflicto.

Es allí donde Pilar Sordo dice que está una de las razones por las cuales esta amistad se convierte en una trampa. Al querer evitar el conflicto y el dolor que significa imponer la autoridad (con ternura, pero con firmeza) se abren las puertas a una relación de constante permisividad. Si a esto le sumamos poco tiempo juntos, fácilmente los padres pueden tapar esas ausencias con objetos materiales – te doy porque te quiero (y porque me siento culpable de no estar a tu lado)

El desenlace es material para un reality show.

Una de las claves para una paternidad sana es saber decir no. Y mantener la palabra. De lo contrario, dice Sordo, se crean ambigüedades e inseguridades en los niños, quienes no conocen realmente lo que está y no permitido. “Los niños, en su desarrollo sano, necesitan límites, disciplina y conductas fijadas por los padres, mezclado con el afecto: es la fórmula para una buena educación. Ternura y disciplina parece ser la clave”.

Por supuesto, no es tarea fácil. ¿Pero quién dijo que ser padres lo era? Ella usa una frase que resume bien los años de educación de los hijos: una siembra diaria, en la que la cosecha no se ve de inmediato, y que, por lo tanto, hay que preocuparse día a día.

En mi caso, con dos hijas, ese día a día en ocasiones se hace agotador. Y si bien quiero sembrar entre nosotros la mejor relación y comunicación, no olvido quien manda en el hogar. Y no son ellas.

Existe un consenso en que la única manera de que la autoridad sea respetada es cuando los padres dan un buen ejemplo y son consistentes en el mensaje. Y cuando estamos a punto de perder la cabeza, debemos respirar y bajar las revoluciones. Y si la perdemos, hablar luego de lo sucedido y cómo manejar las emociones.

Lo se, suena más sencillo de lo que es.

¿Qué dices? ¿ternura y firmeza pueden coexistir? ¿Es posible ser un padre moderno sin cruzar los límites?



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