Palabras peligrosas. Hago lo que digo. Segunda entrega.

Palabras peligrosas. Hago lo que digo. Segunda entrega.

Las palabras son el recurso que tenemos para dibujar nuestra forma de sentir y vivir nuestras experiencias. Con ellas a su vez expresamos lo que sentimos y cómo, y con ello establecemos un puente con los sentires y vivires de las otras personas.

De la misma manera, gracias a ellas es que somos capaces de estructurar y programar nuestro futuro, pero cuando las usamos para nuestro bien, ya que según las palabras que elijamos estaremos construyendo puentes o simplemente muros.

Continuando con algunos ejemplos de palabras de uso frecuente y riesgoso los dejo con: “mañana”, “la próxima semana”, “un día de estos”. Estas son palabras o expresiones que te llevan a una trampa o son un fin en sí mismo. Cualquiera de esas frases la puedes decir cualquier día y te encontrarás con que “mañana” o las otras frases nunca llegan. Cuando queremos cumplir objetivos estas están absolutamente prohibidas ya que el compromiso con tus metas debe ser HOY y desde AHORA. Mejor puntualizar qué día; el lunes, por ejemplo.

Tengo que” tiene una connotación negativa ya que comúnmente se asocia esta expresión con algo desagradable o con una obligación que nos cuesta trabajo y que implica un esfuerzo. “Tengo que trabajar”, “tengo que estudiar”, “tengo que organizarme”. Por lo general jamás decimos: “tengo que ir a la playa y divertirme”, o “tengo que faltar a la escuela”.

Los primeros ejemplos requieren de un esfuerzo, y hay una batalla interna para poderlo lograr. Es más, se siente un peso encima cuando digo cualquier cosa con “tengo que”. Puedes aligerar tus obligaciones engañando a tu mente o mejor aún asumir qué cosas realmente quieres en tu vida, y entonces, cambiar el “tengo que” por “quiero”. Verás que hay ligereza y sentirás que logras las cosas con mayor facilidad. “Quiero trabajar”, “quiero estudiar” (no hay lucha), y cuando así sea lo lograrás mucho más rápido y con menos esfuerzo.

Es engañar a la mente o alinear a la emoción, como prefieras verlo. Puedes darle un sentido a lo que haces y moldear de manera más efectiva tu realidad.

A mi parecer hay palabras muy peligrosas, pues suenan bien intencionadas, pero son un fin en sí mismo y te estancan en acciones improductivas. Por ejemplo: «intentar«, «tratar«, «buscar«, estas frases las usamos con frecuencia desde la buena intención para denotar una acción la cual se supone estamos llevando a cabo con la idea de cumplir una meta u obligación.

Sin embargo, dejan en evidencia que no cumpliremos esta meta planteada, al menos no de momento… “intentar” y “tratar” son diferentes de “hacer”. Plantean Bandler y Grinder que cuando se actúa no hay resultados buenos ni malos, solo resultados; entonces, si no obtuvimos el resultado esperado hagámoslo de manera diferente.

En ese mismo orden de ideas, “buscar” es diferente a “encontrar”, ya que implica que puedes dar vueltas en círculo y estar buscando en vez de salir a encontrar las cosas. Buscar trae implícito que ese destino o meta a lograr van a seguir ahí.

Estas son algunas de las palabras peligrosas para que las tengas presentes y veas cómo usarlas para conseguir tus metas. Cuida tu diálogo interno y sobre todo lo que te dices a ti mismo. Luego cuida lo que dices a los demás y cómo.

Te invito a hacer ejercicio muy sencillo. Haz una lista de las expresiones que usas con frecuencia con estas palabras. Ahora toma conciencia y cambia las palabras que consideres para que su significado deje de ser negativo, y así el efecto sea positivo y de motivación.



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