Palabras poderizadas

El lenguaje es de alguna manera el principal medio que tenemos para organizar nuestros pensamientos y sentimientos, por lo que tiene mucho poder. A través del lenguaje nos comunicamos y nos relacionamos con el resto de la humanidad.

Mi profesora de nuevas tendencia educativas me sugirió investigar sobre la factibilidad de empoderarme a mí misma, en mis relaciones con los demás y así poder invitar a otros.

“Los límites del lenguaje de uno son los límites de su mundo.”  Ludwing Wittgenstein 

Según el doctor Gilbert Brenson de Amauta International; cuando una persona se encuentra limitada, desactualizada o con pocos recursos sea consciente o inconsciente, su lenguaje muestra esa falta de alternativas y de poder el cual denomina desempoderamiento lingüístico.

De igual manera afirma que el poder existe dentro de cada persona o sistema, si no lo utiliza o no lo ha desarrollado, su producción lingüística siempre revela ese desempoderamiento.

Para dar un ejemplo tenemos la siguiente frase: “No soy capaz de pintar un cuadro”. Esta afirmación muestra una precepción limitada, es decir la persona se siente incapaz de hacerlo porque no sabe o teme hacerlo.

En clases la profe compartió este pensamiento:

“Cuidado con los pensamientos: se convierten en palabras;
cuidado con las palabras: se convierten en acciones;
cuidado con las acciones: se convierten en hábitos;
cuidado con los hábitos: se convierten en carácter;
cuidado con el carácter: se convierte en tu destino.”
Lao Tzu 

Se habla de seis categorías de desempoderamiento:

  1. Culpar: afirmar la existencia de una relación causa – efecto lineal y directo. Por ejemplo: “¡Juan me emborrachó anoche!” (¿el emborrachado no participó en nada?).
  2. Pontificar: afirmar ser el poseedor de una verdad absoluta e indiscutible. “La manera correcta es…” (¿según quién o qué autoridad?). 
  3. Disfrazar: esconder, descalificar o distorsionar una información, mediante la retórica, el sarcasmo y la ironía. “Quisiera llegar a tiempo pero hay mucho tráfico”. (¿No hay manera de hacerlo?).

Pueden leer el resto de las categorías aquí: los desempoderamientos alimentan los malos entendidos, las confusiones y los conflictos sin ser intencional, por eso debemos cuidar lo que pensamos, decimos y hacemos. Para que una palabra esté empoderada debemos saber qué queremos decir y lo que significan las palabras, reconocer nuestra responsabilidad en cada pensamiento, sentimiento y acción.

En la clase practicamos  la autocorrección para lograr empoderarnos; así que ahora en lugar de decir por ejemplo: “Es muy difícil que yo haga eso”, digo; “es un reto” o “mañana tengo que ir a la oficina” trato de decir: mañana iré a la oficina, así tomamos conciencia a través de la auto observación y podemos utilizar la técnica en momentos importantes o a la hora de tomar alguna decisión.



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