Papás durante el parto: ¿estar o no estar?

Papás durante el parto: ¿estar o no estar?

El nacimiento de los bebés por tradición ha sido un asunto de mujeres, parteras, acompañantes y mamá en la labor de parto. Sólo con la transformación de esta etapa en un acto médico, el hombre tuvo cabida en el proceso, ejerciendo un rol científico que se mantiene hasta nuestros días.

Sin embargo, lentamente todo está cambiando, pues los hombres cada vez más, desean participar abiertamente en la gestación, el parto y la crianza. Muchos sienten este deseo de manera profunda y así lo manifiestan, pero existe una gran cantidad de espacios en donde se les niega su participación, por considerar que no están preparados, o que no poseen las herramientas personales y emocionales para afrontar ese acontecimiento.

Esos cuentos de camino están siendo derribados por el deseo genuino de aquellos padres, que se están aventurando a vivir la paternidad prácticamente desde el inicio de la gestación de sus hijos. El nuevo hombre ya está caminando por el mundo, padres que cambian pañales, dan tetero, sacan gases, bañan a los pequeños, hablan de pediatras, medicinas, guarderías, lactancia; no hay límites para estos caballeros quienes con orgullo figuran en todo momento. Entonces ¿por qué no permitirles que también estén en el nacimiento de su bebé?

Como sociedad matriarcal, debemos consentir que ellos puedan participar de forma abierta, no sólo de la gestación, sino también del parto. He observado padres que luego de haber trabajado y superado sus miedos, se han convertido en excelentes acompañantes durante el nacimiento de sus bebés, conectados con la experiencia, entregados al momento y seguros de saber cuándo hablar, qué decir, qué sugerir y sobre todo, cuando callar para sólo «estar». Eso no es exclusivo para pocos, todo aquel que quiera hacerlo, puede; sólo necesitamos darle algunas herramientas y devolverle la confianza; pues es su pareja, es su bebé, y quién más sino él, que comparte con esa mujer, que la conoce desde lo más profundo de su ser; quién más sino él, que es el padre de ese pequeño que viene en camino. Un padre empoderado y presente en el parto marca la diferencia y le regala bienestar a quienes ama.

Si lo has pensado pero aún tienes algo de reservas por el momento, te recomendamos:

  • Abandona el miedo: nada más sabio es reconocer que somos seres en constante aprendizaje, el nacimiento de un bebé es una experiencia nueva, pero si te acercas con confianza podrás vivirla y recordarla con alegría y amor toda la vida.
  • Apela por tu intuición: todos y todas hemos sido bendecidos por una voz interior que te indica por dónde ir; sólo que el ruido externo, la poca práctica de interiorización y conexión con el propio ser, le ha bajado el volumen. Conectarse con su pareja es fundamental. Siempre les comento en actividades a los padres, que cuando vamos a la intimidad poco hablamos y todo funciona, no necesitas decirle mucho al otro para que haga lo que te genera placer. Así también sucede en el parto. Tocarla, mirarla y sentirla es suficiente para saber qué hacer y en qué momento. De esa manera alertarás los sentidos y empezarás a despertar la intuición durante el trabajo de parto. Escucha tu voz interior, por lo general siempre te dará una respuesta fiable.
  • Contrata una doula: si tienes mucho miedo pero igual sientes que debes estar, es ocasión para buscar una doula. Ella es una mujer preparada para apoyar a la mamá y al papá durante el trabajo de parto, su presencia te dará tranquilidad y sabrá guiarte cuando el miedo aparezca, te dará estrategias en el momento que se dé cada etapa del parto y la experiencia será mágica. En todos los países existen personas que brindan este servicio.
  • Asiste a un taller para la preparación al parto: hay lugares en donde no sólo te hablan de las etapas del parto entre otras cosas, como si ésta fuese una experiencia mecánica y exclusivamente anatómica. Allí te hablan desde la multidimensionalidad de esa experiencia, te permiten escudriñar tus miedos y los de tu pareja con respecto a la labor del parto, y te apoyan para empoderarte de tu experiencia. Busquen estos espacios pues no sólo son para mamás, de seguro la experiencia se tornará más increíble.


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