Papás en la lactancia

Papás en la lactancia

Cuando la mujer se dedica a maternar a su bebé, en los primeros meses de vida, cuando, además, sus expectativas, miedos y emociones afloran fácilmente en una confusa etapa, el hombre desarrolla, si su historia personal se lo permite, el arquetipo protector. De este modo, podemos decir que el caballero de brillante armadura sí existe, y el momento para descubrirlo es durante la lactancia de sus hijos.

No es falso lo que vemos en los cuentos de hadas, los guerreros, los héroes que rescatan, no deberían estereotiparse en conductas sexistas (como sucede) sino como el aspecto de la psique que nos defiende cuando más vulnerables somos. Pero en los hombres, es prácticamente un mandato social defender(se) siempre, a veces sin amenaza, lo que conlleva niveles de violencia exterior e interior inmensos.

Cuando un hombre se convierte en padre, así como retorna a la naturaleza la mujer que materna, retorna a la naturaleza él, cuidando su cría y su espacio.

Múltiples demandas llegan a la mujer– madre: si amamanta, si no lo hace, cómo y por cuánto tiempo lo hace, cómo adelgaza, cómo se ve, cómo debería criar… las fuentes externas pueden crear un ruido ensordecedor ante su propio instinto, y el postparto, la lactancia y la crianza se vuelven una ruda aventura difícil de sobrellevar. Si él es la persona significativa en su vida, solo él puede contribuir enormemente a su paz.

En la lactancia, se ha establecido que el apoyo social es sumamente importante para proteger la práctica. De hecho, investigaciones colocan en más del 70 % del éxito de la lactancia en el aspecto protector y de acompañamiento incondicional que la pareja brinde.

Poco es lo que se sabe de las emociones de los hombres en el postparto, sin embargo sabemos que hay remodelación de su sistema hormonal, sobre todo si sigue una crianza natural basada en el apego, colecho y piel con piel.

Pero el apoyo moral, y la convicción de que la tríada son ahora ellos y que las intervenciones del exterior deben ser validadas en conjunto, es lo más heroico que puede hacer. Acá algunas recomendaciones para la aventura del caballero que se hace padre:

  1. Preparación previa. Formarse e informarse de los procesos de embarazo, nacimiento, lactancia y crianza es fundamental para crear armonía en las decisiones y tomarlas acertadamente. Del mismo modo, puede conocer especialistas que apoyen cuando él llegue al límite de lo que pueda ayudar
  2. Manejo de emociones y aceptación. No solo la información vale, muchas veces esta pasa por el tamiz de sentimientos y prejuicios, y dolores, sobre todo, lo vinculado con nuestras crianzas violentas y el papel del hombre en la sociedad. Crearemos un mundo diferente cuando tomemos este desafío de autoexplorarnos.
  3. Descanso propio. Se vale apoyar en las noches, cuando los bebés se despiertan varias veces, se vale apoyar en la casa, sumando a la jornada de trabajo externa, una jornada interna, pero se vale también tomar siestas y relajarse, ejercitarse, buscar actividades que generen paz.
  4. Conciliación laboral. La madre está 24 horas con el bebé y se le hace sumamente desafiante la jornada, sobre todo mientras tiene baja laboral. Lamentablemente, la mayoría de los países no entiende que el padre atraviesa procesos emocionales y desgaste físico, por lo que sus permisos son menos importantes, esto a veces lleva a la evasión de la paternidad, visión que definitivamente debe cambiarse, pero que empieza por un verdadero papá comprometido. Reserva vacaciones o días libres en previsión, sobre todo cuando se presentan brotes de crecimiento del bebé.
  5. ¿Cómo protege papá? Controla tiempos de visitas, comentarios agobiantes, tiempos de respuesta, logística doméstica, apoyo externo (pediatras, médicos, consejerías de lactancia, citas), busca siempre que las decisiones sean conjuntas y sensibles. Da espacio, escucha y a veces, “pone el pecho” para que ella simplemente se recueste y drene.

Necesitamos muchos héroes como estos… bendiciones a los que ya conocemos.



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