Para después del ejercicio

Para después del ejercicio

Pasar un buen tiempo alejados de los ejercicios y regresar y sentirse pleno y a tono es prácticamente imposible. Es por eso que pasar un buen tiempo lejos de la actividad física no es bueno en absoluto.

¿Has sentido un punzante y paralizante dolor en los músculos después de hacer deporte? Son varias razones por las que aparece este tipo de dolor. La más común es por la falta de ejercicio. El cuerpo, al enfrentarse a una rutina vigorosa después de cierto nivel de sedentarismo, verá cómo algunas fibras musculares se inflaman y otras se rompen. Es por ello que al día siguiente, e incluso al tercer día, el dolor muscular aumenta. Se le conoce como DMT, siglas de dolor muscular tardío.

Y así nos encontramos ante una de las razones por las que la gente deja de hacerlos. ¿Lógico, no? ¿Para qué hacer ejercicios si lo que voy a obtener es una carga de dolor que hará que incluso bajar una escalera sea una odisea llena de quejidos y retorcijones faciales?

Hay quien dice que se debe seguir. Que el cuerpo puede acostumbrarse, que esos dolores sean exclamaciones del cuerpo reclamando la falta de ejercicio, que el umbral del dolor se rompe y por ende se puede sobreponer de manera fácil y rápida, y así seguir entrenando, dentro de ese nuevo espectro de energía y actividad recién descubierto.

Nosotros pensamos que esos avisos están bien, que hay que escuchar a nuestro cuerpo cuando se queja, cuando pide más o menos, pero también creemos que hay algunas vías a tomar para que el dolor sea menos intenso, y se pueda disfrutar más. (Tampoco queremos que llegues al nivel de los maratonistas, ¿eh?)

  1. Respira. ¿Has notado que al hacer ejercicios de resistencia la tendencia es apretar todo, cerrando hasta las fosas nasales? Lo recomendable es lo contrario, para que el aire pueda llegar allí donde la flexión o presión está ocurriendo, de manera que el músculo reciba más ayuda y no se esfuerce tanto.
  2. No te vayas corriendo después de ejercitarte. Al terminar la rutina principal o más intensa, creemos haber terminado. Pues mala idea: lo recomendable es estirar los grupos musculares (piernas, brazos, torso) para que el músculo entienda que su estado natural no es la contracción. Estíralos, respirando siempre, visualizando el aire como una mano que masajea el músculo adolorido.
  3. Bebe abundante agua, para recuperar los líquidos perdidos a través de la sudoración. Después de entrenar, el músculo buscará su carga perdida y, si no la encuentra, se exigirá más durante la recuperación. Es decir: más dolor.
  4. Dado que el principal alimento para los músculos son las proteínas, es bueno tener en cuenta estos consejos para recuperarse: toma leche, porque es rica en proteínas y minerales. El contenido de azúcares del plátano ayudará a reponer las reservas de glucosa del organismo. El pavo y el atún también son ricos en proteínas y bajos en grasas. Y el huevo también: un huevo cocido después del entrenamiento. Si quieres eliminar grasas, come solo la clara del huevo, pero ten en cuenta que estarás desechando gran parte de las proteínas que buscamos.

Lo más importante es no desanimar. Esos dolores son recordatorios de que estamos vivos, y no deben por ninguna forma espantar la práctica deportiva de nuestra rutina.

¡A seguir entrenando!



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