Para los adictos a su smartphone

No lo negaremos: los teléfonos inteligentes son un objeto valioso que puede reportarnos muchos beneficios. Estos juguetes para adultos representan una fuente de información y practicidad, al presentar la posibilidad de abrir todos nuestros perfiles de social media en un solo aparatito del tamaño de nuestra mano.

Sin embargo, hazte estas preguntas: ¿te has visto realmente desesperado cuando te quedas sin batería, bajo una especie de velo de indefensión y aburrimiento total? ¿Te has excusado más de una vez al día para ir al baño y así revisar tus notificaciones? ¿No puedes esperar a contestar un mensaje cuando estás manejando? ¿Sientes que ya deseas el último modelo, incluso cuando tienes uno relativamente reciente?

Es posible que, entonces, seas adicto a tu smartphone. Y como con todas las adicciones, es necesario que realices algo para cambiarlo. Rápidamente.

Más que señalar problemas, sabrás que nos gusta señalar soluciones. Por eso te proponemos algunos caminos para salir de ese camino:

  • Desactiva las notificaciones. Todas. No dejes que te controle a ti, contrólalo tú: tú decides cuándo lo ves, cuándo lo revisas, y así te desacostumbras a esas inyecciones de emoción artificial que sientes cuando suena. Piénsalo bien: en lugar de revisar una notificación cada cinco minutos, revisarás 20 cada hora, y eso capaz te haga ver que es demasiado, y que no todo es importante.
  • Sácalo del cuarto. Las luces LED pueden perturbar el descanso e interrumpirlo. Ni hablar de las notificaciones (¡que ya deben estar desactivadas!). Dale a tu sueño el respeto que se merece y a cada cosa su lugar: tu cuerpo a la cama y tu teléfono a la sala.
  • Cuando manejes, lánzalo al asiento de atrás. Dedícate a la radio, o a pensar en tus cosas de la vida real.
  • Crea hábitos diferentes. ¿No te parece alarmante que cuando te reúnes con amigos en un café o restaurante, lo primero que cada cual pone sobre la mesa es su teléfono? Propón que nadie lo saque, a menos que haya alguna razón importante a la que estar alerta.
  • ¡Practica el desapego! Imagina que un día lo pierdes: no quieres ni pensarlo, ¿verdad? O imagina volver a preguntar una dirección a través del contacto humano en la calle en lugar del GPS. Si practicas estar aquí y ahora vas a aliviar la ansiedad que puede producir un teléfono perdido o robado.

Los resultados que podrás obtener no son fácilmente cuantificables, pero sin duda son más valiosos: te verás más educado (en lugar de estar volteando hacia abajo cada cinco minutos mientras conversas), ganarás calidad en tus relaciones, y en salud. No se trata de envilecer esta útil herramienta, sino de darle el uso que le corresponde, y de dar a tu vida la importancia que ésta se merece.



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