¿Para qué sirve el coaching?

¿Para qué sirve el coaching?

Utilizado en primer lugar en el área deportiva, y después en el área gerencial, hoy en día, el coaching se trasladó al área personal. El coaching es la práctica, y el coach el profesional. El coach interviene directamente sobre el problema, sin necesariamente buscar las fuentes, aplicando varias técnicas precisas en varios dominios.

Si el coaching no te da la felicidad; te ayuda a definir las herramientas que necesitas para encontrarla. Fundado sobre los valores deportistas tales como: el rendimiento, la eficiencia, el desarrollo personal, etc, el coaching no da repuesta a un sufrimiento psicológico sino a la necesidad de comprender una situación nueva, de reestablecer el equilibrio en tu vida o de asumir cambios a veces profundos (luto, problemas de pareja, inestabilidad emocional, fobia). El coaching es un acompañamiento personalizado que permite el alcance de resultados concretos y medibles tanto a nivel profesional como personal.

Los temas sobre los cuales un coach puede intervenir son numerosos, pero siempre bien definidos. Un coach no es un psicoterapeuta. No necesitas sentirte mal para solicitar un coach. Puedes sentirte bien y querer sentirte mejor. Hacer aún mejor las cosas. Los problemas abordados son diferentes y los métodos implementados no tienen nada que ver. El psicólogo te puede ayudar a saber “Por qué” tienes un malestar, el coach te puede ayudar a transformar ese malestar contestando a la pregunta “Cómo”. Las dos profesiones son totalmente complementarias.

Por ejemplo, el coaching puede permitirte descubrir lo que necesitas saber para afrontar los obstáculos en tu entorno laboral. A enfrentarte a las razones falsas que te das para no actuar. El coaching te puede ayudar a encontrar rápidamente la confianza y a estar orgulloso de ti y de tus resultados. Y así aceptar tus defectos y tus cualidades. Este asesoramiento te puede permitir ser más persistente y constante.

El coaching tiene esta gran ventaja de poder resolver un problema en pocas sesiones. El proceso se desarrolla a través de cuatro fases: análisis de la situación actual, planteamiento del objetivo, exposición de los medios o recursos para alcanzarlo, presentación de acciones y decisiones a tomar para avanzar en tu objetivo.

Como cliente, tú expones tu problemática, el coach determina contigo el número de sesiones y establece un presupuesto. Las sesiones se llevan a cabo de manera regular y al final de cada sesión se plantea un plan de acción a lograr para la cita siguiente.

Como cualquier trabajo enfocado en el ser humano, tiene sus limitaciones. Cada intento de cambio lleva ciertas resistencias. Son totalmente normales. Tienen que ver con tus creencias, tus hábitos, tus valores. Obviamente, se puede plantear, al inicio de cada proceso, varios criterios de evaluación para medir tus avances. Pero el coaching no tiene nada de mágico. Necesita de tu parte un verdadero compromiso. Sin embargo, con un trabajo constante, rápidamente verás en ti los cambios deseados.



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