Parecernos a la Naturaleza

El mundo, así como el cuerpo vivo, necesita de equilibrio, lo cual es un signo de una vida saludable y satisfactoria. Entendemos que nuestra futura existencia puede construirse solo sobre el equilibrio y que aquel que trastorna el equilibrio, destruye y debilita el sistema.

Hoy en día vivimos en una “burbuja”, sujeta a las leyes del equilibrio. Y no nos correspondemos con ellas. De generación en generación, estamos volviéndonos cada vez más egoístas y vemos esta tendencia inevitable incluso en nuestros propios hijos, y es por eso que nuestros problemas son cada vez más agudos.

La humanidad se encuentra en una situación difícil, incluso en una familia individual no es fácil establecer relaciones amables, y a escala global, nadie sueña  con desenredar la maraña de conflictos que afectan a toda la humanidad. Aunque de manera ideal el mundo necesita unidad, hoy vemos con más claridad que la unidad es un sueño de románticos. Todo esto ocurre, porque por esencia nosotros somos opuestos a la Naturaleza externa.

Una fuerza especial actúa en la Naturaleza integral externa. Después de todo, todos los males, todos los problemas, son causados en última instancia por una gran diferencia entre nosotros y la Naturaleza. Y por tanto, si eliminamos esta diferencia, no seremos simplemente liberados, sino que nos volveremos perfectos, como toda en ella.

La unidad, la garantía mutua y el equilibrio son las fuerzas que reinan en la Naturaleza, pero debemos conectarnos y sentirlas, entonces éstas corregirán los  problemas en cada una de las áreas de nuestras vidas.



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