Pasado presente y futuro

Hay tres tiempos de vida pasado, presente y futuro, el quedarse anclado en el pasado o un solo tiempo, convierte la vida en un estanque donde las aguas de la vida no fluyen, y eso no es la vida.

Acudimos a los recuerdos cuando el presente o el futuro no es estable y confrontamos nuestros archivos mentales, añorando mejores momentos, para no enfrentar el presente, y a través de los recuerdos llenamos ese espacio de nuestra vida.

El sentir la necesidad de vivir en el pasado es un comportamiento poco recomendable para nuestro desarrollo personal. Dice un proverbio ruso que “añorar el pasado es correr tras el viento”. Nuestra memoria, realiza su función específica de aliviar lo negativo, buscando lo positivo para hacernos mas pasable el dolor o lo que nos disgusta del presente.

Y así cada persona va acumulando vivencias, a manera de un gran centro para copilar y archivar, que poco a poco irá asimilando la mente. Mirar permanentemente atrás e instalarse en el pretérito suele ser propio de personas que tienen miedo a vivir el presente, al devenir de la vida, a lo incierto y se aferran al pasado porque conocen lo que ocurrió y les otorga seguridad.

Los recuerdos y añoranzas son el libro de nuestra vida, es el sello que nos marca por siempre, de el depende en muchos casos el futuro, por que crea las bases del mismo. Pero vivimos asechados por los recuerdos y las nostalgias, es maravilloso que ellos permanezcan como recuerdos de los buenos instantes que son parte de la vida.

Aunque nos atrapan y los magnificamos para hacer de ellos los mas hermosos, deben quedar allí en el pasado solo como forma de referencia positiva como reflexión y aprendizaje. Las añoranzas son interpretadas como un sentimiento negativo, cuando los recuerdos nos atormentan por situaciones difíciles y no superadas.

Solemos añorar aquello que repetimos y lo instalamos en nuestra mente como una realidad vivida, esto pasa cuando la mente y los sentimientos se unen en una nueva versión embellecida por nuestra mente y el tiempo.

En este proceso de añorar el pasado, la memoria juega un rol, donde emociones y sentimientos se plasman, la mente, el cuerpo y el espíritu se confabulan en una unión permanente. Tomar lo positivo que ha sucedido, sabiendo que ese acontecimiento llego a su fin.

Porque a pesar de ello, esas añoranzas son nuestras vivencias, aunque la mente suele adornar los recuerdos. Es mejor vivir en el aquí y ahora.

El quedar atrapados en el pasado no nos permite disfrutar del presente ni del futuro. Según Séneca, “La vida se divide en tres tiempos: en presente, pasado y futuro. De éstos, el presente fugaz; el futuro,incierto; el pasado, es pasado”, y lo que solemos recordar, esta adornado por estrellitas y luces de colores, porque allí entran en juego, lo que agregamos para recordarlo como lo mejor.

Las remembranzas y recuerdos felices son parte de nuestras historia de vida. Los territorios de la mente son aspecto mas profundo de el pasado como análisis de comportamiento y decisión hacia el día a día de nuestras vidas.

Pasado, presente y futuro, forman parte de la vida e instalarnos en el pasado, como parte de la realidad del ahora es entrar en planos de disociar el tiempo y requiere tratamiento Médico.

El vivir el presente, ubicarnos en el tiempo cada cosa en su lugar,pasado, presente y futuro, pero tu tiempo real es el aquí y ahora, “No debes correr tras el viento”.



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