Patagonia sin represas

¿Qué tal inundar casi 6 mil hectáreas de la Patagonia chilena para producir electricidad? Eso es lo que haría el proyecto Hidroaysen al construir 5 represas, levantar 3.800 torres en un recorrido de más de 2 mil kilómetros, y así proveer de energía eléctrica a la ciudad de Santiago y las minas en el norte del país.

Durante el mes de Mayo las manifestaciones en contra de Hidroaysen han sido multitudinarias, y en algunos casos, han terminado de forma violenta y con personas detenidas. Las protestas están cargadas de una preocupación ecológica, pero también, molestia por la manera como se aprobó el proyecto. Cabildeo, cambios de última hora y presión del gobierno central habrían pesado a la hora de que 11 representantes regionales le dieran el sí a esta inversión de 3.2 mil millones de dólares, controlada por la empresa española Endasa junto a la chilena Colbún.

Los argumentos a favor son que la energía hidroeléctrica es renovable, evita el uso de hidrocarburos en las termoeléctricas, no impacta el turismo y puede generar una gran cantidad de trabajos. Con el crecimiento económico chileno, la demanda de electricidad también ha aumentado. Hidroaysen, dicen quienes lo apoyan, es la única forma de abastecer al país.

En contra están quienes niegan el carácter limpio de las represas hidroeléctricas (su impacto en el medio ambiente es grande. En EEUU, tras su popularidad en los 70, las represas hidroeléctricas ya no son vistas como una solución eficaz) Además aseguran que no hay una política energética clara, hace falta más información sobre los daños ambientales y existen otras alternativas de menor impacto, como paneles solares en el desierto de Atacama.

El debate en Chile ha sido tan amargo que el gobierno ha instalado una Mesa de Diálogo para encontrar una solución. Mientras tanto las calles siguen calientes y las acciones se multiplican por doquier. Encuestas reciente señalan que el 74% de los chilenos están en contra y en las redes sociales el movimiento es impresionante. El hashtag #noahidroaysen es una exhibición constante de desaprobación. El sitio Patagonia sin Represas está cargado de mucha información.

El debate en Chile nos dice que la población está en acción, a favor y en contra, con una intención que no solo abarca el ambiente, sino también la transparencia empresarial y del gobierno. El país necesita energía eléctrica, y necesita producirla de manera eficiente y limpia. Pero hacerlo a costa del ambiente y sin la claridad que merecen los ciudadanos es reprochable. En Inspirulina nos sumamos a las voces de rechazo al proyecto.

 



Deja tus comentarios aquí: