¿Pensar menos o pensar más?

¿Pensar menos o pensar más?

Quiero partir de la premisa “eres lo que piensas”, y preguntar: “¿esto es cierto?”. Y la mejor manera es que respondas a las siguientes preguntas a modo de ejemplo:

• ¿Obtienes el mismo resultado cuando hablas ante un grupo de personas y piensas que lo vas a hacer muy bien que cuando piensas que será un fracaso?
• ¿Has notado diferencia en cómo te perciben los demás cuando te miras al espejo y sales de la casa pensando que no te ves bien a diferencia de si piensas que te ves genial?
• Cuando vas a negociar algo y sientes que no se va a dar, ¿logras lo mismo que si vas convencida(o) de que obtendrás el mejor resultado?

Seguramente, estamos claros en este punto de que el tipo de pensamiento tiene una influencia poderosa en los resultados que tenemos en la vida; marcan la diferencia entre lo posible y lo imposible, entre el hacer o el paralizarse.

¿Sabes por qué? Porque el pensamiento da dirección, norte, ante tantas posibilidades que tenemos en la vida, y este, combinado con su influencia directa en el sentir, marca una bomba de acción en nosotros.

Actuamos en correspondencia a lo que pensamos y sentimos; lo que sentimos depende a su vez de lo que pensamos, por ello: somos lo que pensamos.

Entonces, ¿pensar menos o pensar más?

Dejar de pensar es imposible, tenemos unos 60000 pensamientos al día. Lo que sí podemos hacer es enfocarnos, seleccionar los pensamientos que deseemos antes que ellos nos seleccionen, e incluso descartar los que deseemos y sustituirlos por los que merecemos.

¿Qué pensamientos mereces?

Los que te conecten con lo que deseas en la vida, eso que te hace feliz; por ejemplo, puedes decidir pensar en lo que te conecte con la esperanza y la gratitud o con lo que te conecte con la queja. Así de simple, donde ubiques tus pensamientos, en este caso, te traerá más razones para quejarte o más razones para agradecer.

Entonces, mereces pensar en salud, prosperidad, amor, sonrisas, proyectos cumplidos, verte exitoso, pensamientos de amor personal, de certeza…, eso es soñar despierto, con intención.

Clave del proceso

Piensa sin presión, sin angustiarte por fechas, sin poner condiciones. Solo piensa en eso que mereces creyendo, y deja que el tiempo y las circunstancias actúen, sin cesar en ese pensamiento. Recuerda que muchos de los fracasos se producen justo cerca de llegar a cumplirse.

¿Cuándo empezar?

Ahora, de inmediato, ¿para qué esperar?

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