No perderás peso hasta cambiar de mentalidad

Todo el mundo sabe cómo perder peso. Todo lo que tenemos que hacer es comer menos y hacer más ejercicio, ¿cierto?

Pero no sólo se trata de eso. Las personas que han perdido una cantidad significativa de peso saben que hacer un cambio de estilo de vida va mucho más allá de la restricción de calorías. Es, también, un desafío mental que requiere de resistencia, pensamiento racional y apoyo emocional. En otras palabras, es un cambio de mentalidad.

Por eso compartimos seis consejos que, más allá de tratar el tema de la alimentación y el ejercicio, buscan ayudarte a pensar de manera diferente:

  1. Abandona la magia: La desesperación por perder peso puede llevarte a probar algunas soluciones rápidas bastante locas y poco saludables. Plantéate una simple pregunta: ¿Ganaste ese peso en las semanas en las que quieres perderlo? No, ¿verdad? Lo mejor es adecuar una dieta de acuerdo a tu estado de salud. Será más largo el proceso pero luego será más sostenible.
  2. Encuentra nuevos amigos: Rodéate de gente que te inspire a perder peso. Puedes tener tu propio “ejército” compuesto por entrenadores, terapeutas y nutricionistas. La gente que es amable y solidaria te ayudará a cumplir tu meta. ¡Un grupo en Facebook también funciona!
  3. Supera tus miedos: Te puedes ocultar del mundo y tener millones de razones para aislarte por el exceso de peso. Pero cuando decides dejar atrás esa vida y comenzar otros hábitos, debes despojarte primero del miedo. Enfócate en la creación de la vida que siempre has querido tener y no en los comentarios de la gente sobre tu peso, actúa con confianza, ¡tú puedes!
  4. Autocuidado: A veces, quienes priorizan las necesidades de los otros en vez de las suyas propias, terminan en un estado de salud precario. No dejes que esto te suceda a ti, en términos de salud tú estás primero. Además, estando saludable puedes ayudar a los demás con una vida más activa, ¡hasta puedes salvar a un ser querido! Te podrías postular para una donación de algún órgano.
  5. Llegar a la raíz: Puede ser doloroso, pero es el momento. La comida puede ser una manera de aliviar temporalmente el dolor de un trauma pasado. La depresión, un abuso sexual temprano o una violación son factores que alteran tu bienestar emocional y todo ese dolor, al final, suele desembocar y traducirse en un gran aumento de peso. Reconocer el problema más profundo ayuda a romper el control que los alimentos pueden ejercer en ti.
  6. Amor incondicional: Puedes pensar que no mereces amor y atención por tu obesidad o sobrepeso. Pero el amor incondicional no es algo que puedas ganar o merecer, está ahí y es gratuito. Imagínate que todo ese amor te lo dieras a ti mismo… ¡cosas maravillosas sucederían! Dándole amor a tu cuerpo con dieta y ejercicio se abrirán puertas que antes tú mismo habías cerrado.

A veces perder peso no es el principal obstáculo que tienes que superar. Bajar de peso es sólo el resultado. El amor que ganas a ti mismo y el respeto es invalorable.



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