Perderse el presente

¿Te ha pasado que te apuras a sacar el celular y prepararte para tomar una foto o filmar en el cumpleaños de un ser querido? Seguro que sí. Pues, entonces, podrás coincidir conmigo en lo que sigue.

Mientras estás tomando la película o la foto, te estás perdiendo grabar por ti mismo ese momento, te estás perdiendo el disfrutarlo, cantando, moviéndote, participando, aplaudiendo, estando en el momento. Te estás perdiendo el conformar un recuerdo. Y lo peor: es muy probable que no vuelvas a ver el video o la foto en mucho tiempo.

Acto seguido, viene la urgencia de compartirlo en tus redes sociales con los que están lejos, perdiéndote de hacerlo con los que están cerca. Con esto se prolonga el distanciamiento del momento presente. Estamos, pero no.

Si bien es cierto que tener a la mano la cámara para captar aquello que nos conmueve, moviliza, emociona, entristece, es maravilloso y muy útil, también lo es que podemos usarlo en nuestro beneficio. Y también, que podemos no permitir que nos esclavice. Tenemos que estar conscientes y poder detectar una u otra opción. Tenemos ese poder.

Te invito a reflexionar sobre esto. Observarte. Animarte a dejar el celular en tu cartera o en el bolsillo de tu chaqueta. Hacerlo por un rato y estar presente con todo tu ser en el momento. Luego, al final del día, tal vez cuando te sientes a meditar (ponle el nombre que consideres), puedas repasar tu día y verás que te va a aparecer la escena que presenciaste, en la que participaste. Ya quedó establecido el recuerdo. Podrás recurrir a él cuantas veces quieras, porque lo llevarás contigo siempre.

En el siguiente video, podrás ver una niña presente en el momento y gracias a su madre, podemos compartirlo.



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