Perdónate

No importa lo que hayas hecho, tú tienes el poder de escoger, a cada instante, perdonarte y retomar tu camino.

La raíz de todos los problemas del ser humano radica en el olvido. El ser humano se ha olvidado de quién es, de qué hace aquí y de cuál es su auténtica naturaleza energética y dual. Ajenos a nosotros mismos, vagamos por la vida como sonámbulos, confundidos, sin rumbo ni propósito.

Recuerda quién eres

Eres un ser energético en un eterno viaje evolutivo por este y otros universos que en un momento dado, decidió hacer una parada en el planeta tierra (esa parada que todos llamamos vida). Como ser, eres, por naturaleza dual: eres luz y oscuridad en ti mismo, y tu única misión es seguir iluminando tu parte oscura a través de tus elecciones cotidianas.

Antes de encarnarte sabías que tu única misión en esta vida era sentirte feliz y disfrutar, dado que estas eran, las únicas formas posibles de expandir luz y de evolucionar en este universo. Seguro e ilusionado, sabías que lo lograrías, lograrías llevar a cabo tu misión en esta vida. Disponías de las leyes universales y sabías cómo utilizarlas a tu favor.

¿Qué ocurrió entonces? ¿Qué te ha impedido llevar a cabo tu misión? ¿Por qué todavía no eres auténticamente feliz?

Tú como todos, sencillamente ¡te has olvidado! Te has olvidado de quién eres, te has olvidado del propósito por el que decidiste encarnarte; has olvidado tu ilusión, tu alegría y tu razón de existir.

Te sientes culpable

Este olvido te ha llevado, a ti como a todos los humanos, a sentirte culpable. Sin saber muy bien porqué, sientes que no estás haciendo lo que te prometiste, sientes que el tiempo se te escapa, que pasa demasiado deprisa, que estás atrapado en un sinsentido del que no sabes cómo salir, del que ni siquiera eres consciente.

Al sentirnos culpables saboteamos nuestra felicidad, nuestro éxito y disfrute. No nos sentimos merecedores de ser amados con lo que saboteamos también nuestras relaciones, empezando por la que mantenemos con nosotros mismos. Nos sentimos “malos” y ese sentimiento nos lleva, en muchas ocasiones, a herir a otros y sobre todo a nosotros mismos.

Nos castigamos una u otra vez y acabamos sintiéndonos, si cabe, aun más culpables.

¿Ves ahora como todos nosotros sin excepción, tenemos motivos para elegir perdonarnos? Todos nos hemos olvidado, nos hemos saboteado, hemos dado la espalda a las promesas que nos hicimos antes de nacer y a nuestros Padres esenciales. La mayoría, confundidos hemos escuchado la voz de nuestro ego por encima de la de nuestro Corazón.

Equivocarse es humano…

Como ya decía Séneca: Errare Humanum est, sed in errare perseverare diabolicum. Equivocarse es humano pero perseverar en la equivocación (no perdonarse) es sencillamente un acto guiado por tu parte oscura.

Solo te has equivocado

Mirándote delante de un espejo, dedícate un tiempo para reconocer en qué te has equivocado, qué actos en tu vida has permitido que sean guiados por tu ego.

Reconoce, frente a ti mismo, en qué te has equivocado desde tu infancia. Hazlo con cariño, sin juzgarte.

Recuerda: tú, como todos, sólo te has equivocado. Eres humano y como humano tienes de una parte oscura. Es natural que te hayas equivocado, lo que no es natural es que persistas en el malestar generado por la culpa, castigándote una y otra vez e impidiéndote disfrutar de una vida plena y feliz.

Elige perdonarte y autorízate a disfrutar

Recuerda: del juicio viene la culpa y esta siempre busca el castigo.

Hayas hecho lo que hayas hecho el perdón es lo única energía que te puede liberar. Si hiciste lo que hiciste en ese momento o momentos dados de tu vida, era porque tú mismo eras prisionero de tu ego, de los roles que desempeñabas, de las necesidades emocionales inculcadas desde tu infancia. No necesitas machacarte y sentirte culpable, solo darte cuenta y decidir cambiar de dirección. Tú tienes el poder irrevocable de elegir qué dirección tomar a cada instante de tu vida.

Equivocarse es algo intrínseco a la naturaleza dual del Ser humano, solo persistir en mantenerse en el error es darle nuestro poder a la Oscuridad. Una cosa es equivocarnos y otra bien distinta es seguir manteniéndonos en el dolor y el castigo provocado por la culpa perpetuando el error y abandonando nuestro poder en aras de la Oscuridad.

La culpa busca irremediablemente al castigo. El auténtico perdón libera. Y tú ¿qué eliges? Recuperar tu poder luminoso de acción o cedérselo a la corriente oscura que lo encarcela.

Recuerda: solo la Oscuridad necesita la venganza y el castigo. La Luz incondicionalmente te espera y te perdona. ¡Atrévete a perdonarte y disfruta de tu Felicidad!



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