Perseverancia: la clave del éxito para cualquier curación

Perseverancia: la clave del éxito para cualquier curación

Si estamos de acuerdo en que la salud es lo más importante en la vida, la curación, entonces, es lo más valioso que existe.

Cuando nos visita algún malestar físico, una reacción lógica es consultar a nuestros allegados que posiblemente padecieron lo mismo. Ahora bien, es un error pensar que nuestro cuerpo reaccionará igual al de ellos, porque ciertamente cada persona es un mundo, por ello, pongamos un ejemplo: un amigo se puede librar de un dolor de espalda con un masaje, para otro serán necesarias tres sesiones, y otro, deberá hacerse un tratamiento sucesivo durante varias semanas hasta alcanzar su curación.

Lo que queremos destacar es que es importante no renunciar cuando en los primeros intentos no desaparecen los dolores. Hay que tener en cuenta que no es sólo un esfuerzo único, sino la PERSISTENCIA, LA REGULARIDAD, LA CONSTANCIA, las que nos conducen a las grandes metas.

Es básico tener fe en el tratamiento que se está haciendo, si duda de él, tal vez deba buscar a otro terapeuta.

Otro punto importantísimo es que su terapeuta lo atiende, supongamos, una hora de las 168 horas que tiene una semana, así que imagine la responsabilidad que le está dando para remontar su desequilibrio. Y es casi seguro que usted haya acudido a él luego de tener semanas de dolor. En lo posible, atiéndase a sí mismo en la mañana, al mediodía, en la tarde y en la noche. Pídale consejos a su terapeuta. En el ejemplo anterior del dolor de espalda, pregúntele cómo le aconseja respirar, estiramientos, ejercicios varios.

En la medicina occidental estamos acostumbrados a que un comprimido actúe de forma inmediata o que no lo haga en absoluto. En el oriente el ritmo de la vida es distinto. La gente valora el tiempo de otra manera y tienen más paciencia. Para ellos, lo que no tiene efectos hoy, quizá sí los tiene mañana. Ellos sí creen que “El que persevera, vence”.

Para cerrar, reflexionemos en la importancia de la prevención. En español el dicho dice: “Es mejor prevenir que lamentar”, lo cual es un poco fatalista. En francés dicen: “Es mejor prevenir que curar”, un poco más optimista. Pero en ambos casos se conviene que lo mejor es prevenir. En el caso anterior, la gran mayoría de las veces buscamos un masaje cuando ya tenemos tremendo dolor de la espalda, sin embargo, somos más cuidados cuando nos damos masajes regularmente, como lo hacen en muchas culturas orientales, con la finalidad de mantener nuestro equilibrio energético.



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