Personal Branding: 6 roles del líder de hoy

Personal Branding:roles

El término está de moda: “personal branding”, “marca personal”, “marca profesional”. Hasta hace pocos años, en el ámbito laboral, la frase se refería a la identidad de un profesional y la forma como se rotulaba para diferenciarse mostrando valor ante determinados públicos (empresa, empleadores, colegas). Hoy el término incorpora la presencia virtual coherente del mismo individuo y, más trascendente aún, la manera de representar ante el colectivo de colaboradores y consumidores la cultura de su organización, así como la marca de productos o servicios de esta.

La marca profesional es dibujada por un conglomerado de factores que hacen único a un individuo, lo posicionan a largo plazo, lo hacen memorable. Propósito de vida, objetivo en una posición o empresa, valores y códigos de conducta, estilos de comunicación, carácter, intereses, competencias, logros, manejo de la adversidad son las piezas del rompecabezas de una marca personal, en su sentido más tradicional. Recordemos que las primeras ideas sobre el concepto surgieron en la década de los sesenta y evolucionaron hasta los primeros años del siglo XXI, con autores como Napoleon Hill (1970-Think and Grow Rich), Al Ries & Jack Trout (1982- Positioning, the Battle for your Mind), Tom Peters (1997-In Search of Excellence) y William Arruda & Kirsten Dixson (2007-Career Distinction).

Hoy día estamos todos inmersos en una era virtual en la que al parecer urge “estar” online; en la que la marca personal se traslada a otra dimensión, la dimensión social y presencia global, el impacto que cada quien es capaz de generar en una gama casi ilimitada de audiencias simplemente a través de su voz. La marca personal de un ejecutivo, líder, gerente ahora es visible y accesible a su colaborador, más o menos inmediato, por lo que incorpora la responsabilidad de abrazar y propagar dentro del entorno organizacional la esencia cultural corporativa.

Enfocado solo en su función de divulgación in-company, el ejecutivo de hoy asume conciencia sobre sí mismo, su esencia y objetivos los entrelaza con los de su empresa. Se alinea a los valores culturales y se apropia de los siguientes roles:

  1. Es EMBAJADOR de la cultura empresarial, del alma institucional. Es un gran influenciador.
  2. Es HUMANIZADOR del producto o servicio, del alma de las marcas comerciales.
  3. Es cuenta-cuentos, creador de historias propias y de empresa; es comunicador de principios, diseñador de las reglas del juego de compromiso tanto personal como de empleados hacia una organización.
  4. Es gran conocedor de sí mismo; con confianza y pie firme respeta su esencia, estilo y competencias para ejercer un liderazgo expansivo que genere contribución social.
  5. Es gran oyente de lo que ocurre a su alrededor; es conocedor de su gente, su consumidor y su comunidad.
  6. Es un mutante capaz de adaptar visión y mensaje al momento y la audiencia sin perder esencia, mientras controla riesgos y gestiona recursos.

Gracias al propio “empleado embajador”, las organizaciones modernas caminan hacia un nuevo modelo de mercadeo, una función social de creación de comunidades enlazadas (colaboradores, consumidor, cliente, inversionistas, otros públicos de interés) que retroalimentan la marca empresarial y de producto.

Es un ciclo en el que la función ejecutiva es fundamental. El juego de compromiso cultural lo nutre la postura firme, visionaria, de un líder movilizador de personas y talentos

Referencias:

Burgess Ch., Burgess M. The Social Employee. How Great Companies Make Social Media Work. McGraw Hill. 2014.

Arruda W., Dib D. Ditch. Dare. Do. 3D Personal Branding for Executives. TradesMark Press Int´l. 2013



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