Personas que atacan como defensa

Personas que atacan como defensa

Hay personas que andan en la vida en una actitud de defensa permanente para evitar daños, ¿te ha pasado a ti? ¿Por qué sucede esto?

Primero, quiero que te remontes a la infancia o que te detengas a observar cómo los niños pequeños se acercan con naturalidad a otros, y de inmediato comienzan a jugar. ¿Los ves a la defensiva? Generalmente no, para ellos es algo natural. Esta conducta defensiva se va desarrollando con el pasar del tiempo producto de experiencias desagradables en distintos momentos de la vida como el rechazo, bullying, experiencias de abandono, entre otras.

Por el dolor vivido se desarrolla un mecanismo de defensa orientado a protegernos de vivir experiencias similares. No está mal ser cauteloso, pero acá quiero referirme a permanecer en esas experiencias pasadas, y recrear una y otra vez eso que nos hizo daño y generalizarlo hacia las nuevas experiencias, lo que impide descubrirlas por colocarlas en el cajón de esos recuerdos negativos.

Vemos así personas que reaccionan defensivamente. Incluso, comentarios cargados de buena intención pueden detonar en ellos la sensación de ataque como, por ejemplo, decirle a una persona que tiene una cara muy linda y que se ofenda reclamándote que si eso es lo único lindo que tiene, que seguro lo dices porque tiene sobrepeso y eso es lo único que puede decirse de una persona gorda, y así por el estilo.

Desde esta perspectiva cuesta mucho ver buenas intenciones en otros, ya que todos pasan a ser enemigos o agresores en potencia. Esto indica una autoestima lesionada (aunque la persona demuestra lo contrario), miedo, inseguridad, al punto de que podemos negarnos a vivir experiencias maravillosas por temor, como es el caso de muchos que se cierran a relaciones de pareja por miedo a repetir situaciones pasadas que causaron daño.

Lo paradójico en esta situación es que mientras más se le tema a ser atacado, las probabilidades de que ocurra son mayores, tal cual como la profecía que se autocumple. El rechazo aparece, lo cual vuelve a reforzar la necesidad de defenderse. Es precisamente el estar en esa actitud de alerta continua lo que propicia en los demás ese tipo de reacciones.

Tengamos presente que lo que se percibe depende de quien lo ve y, si andamos por la vida buscando señales de daños potenciales seguramente los encontraremos. Así es, el que busca encuentra…

Esta actitud también perjudica enormemente la relación con los seres queridos cada vez que se presenta un conflicto porque ciega la oportunidad de ver oportunidades de mejora en un afán desesperado de demostrar tener la razón en lugar de visualizar oportunidades de mejorar las relaciones. Así, vemos personas que ante cualquier solicitud o reclamo reaccionan atacando al otro y muy posiblemente gritando.

En estas situaciones hablamos de creencias irracionales. Creer que porque recibimos uno o varios daños en el pasado siempre será así es un absurdo. ¿Encerrarse, defenderse y atacar es la mejor estrategia? ¿No sería más conveniente aprender de las experiencias y desarrollar cautela y ser más selectivos? ¿Deberíamos entender que andar a la defensiva es vivir la vida desde la carga del pasado?

En el ajedrez se dice que la defensa no existe, solo el ataque, que la mejor defensiva es la ofensiva”. Esta estrategia puede que funcione en el ajedrez, pero no en la vida, porque lo hace es impedirte vivir experiencias maravillosas. En la vida no se trata de competir, sino de compartir.



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