Plan de vuelo para soñar

La vida es demasiado corta como para pasar las noches imaginando ese giro que tu vida necesita. La imaginación es peligrosa, ¡Vuela muy alto! Y cuando despiertes, puede que sea sólo otro giro de 360º que te deja en el mismo lugar donde estabas esta mañana. Estas líneas parecieran un atentado contra el libre ejercicio a la imaginación, ¡Pero no! ¡Al contrario! Hoy quiero invitarlos a soñar con un plan de vuelo. Empecemos.

Primer paso: El análisis del día. Nada más sano que una sesión de autocrítica, y ‘auto adulación’ si fuese el caso. Un buen balance de nuestro día nos podrá ubicar en que parte vamos, dentro de ese mapa que nos indica hacia donde queremos ir.

Segundo paso: Detectar el problema. Sí, tranquilos, todos nos hemos sentido estancados en un trabajo monótono, o quizás intimidados por un jefe o compañero de trabajo, o presionados por la crisis económica -que adivinen, siempre ha existido-. Lo importante aquí es ser lo suficiente ecuánimes para detectar eso que activa nuestro mal humor a tempranas hora del día, especialmente si nosotros mismos tenemos una dosis de culpa pendiente por reconocer. ¿Será que no estoy evidenciando todo mi potencial en la oficina? ¿O quizás es el momento de buscar nuevos retos? O de repente, tenía razón ese que inventó lo de entrar a las 8 de la mañana para tener una jornada laboral productiva. O quizás sea el momento de buscar algo extra para abultar un poco más la quincena. Problemas, muchísimos; Quienes tengan el valor de reconocerlos, créanme, no tantos.

Tercer paso: Decirle «hola, aquí estoy» a la solución. Si fuiste sincero en el paso anterior, este será sencillo. Lo importante aquí es ponerle nombre a esa solución. No se trata de desear, se trata de planear: ¿Qué quiero? ¿Que opciones tengo? y -la pregunta más importante- ¿Qué haré?.

Cuarto paso: Salir de la zona de confort. Hay 2 formas de vivir la vida: Una de éstas es sencilla, llamémosla «piloto automático». En esta forma, en algún momento conseguirás un trabajo estable, con las condiciones que te garanticen vivir sin mayor problema dentro de esta simpática jungla que llamamos mundo. En otros casos, el «piloto automático» puede ser activado por otra(s) persona(s) que te garanticen subsistir dentro de un entorno controlado. En ambos casos, siempre altamente expuesto a la monotonía, a la frustración y otros sentimientos no tan gratos como para pasar toda la vida cerca de ellos, La otra forma no es nada fácil, muy por el contrario, tiene tantos altibajos que hacen que cada meta lograda sea cada vez más gratificante. Quien decide vivir este tipo de vida, debe dominar muy bien los pasos anteriores, además debe tener claro su carácter adictivo, pues mientras más obtengas, más querrás. Por suerte, su motor es la felicidad, que suele atraer a otras personas que gustan de vivir en este tipo de entornos; Así que aunque jamás puedas dejar esta adicción, siempre contarás con un buen grupo de apoyo para compartirla. No los quiero asustar, pero podríamos comparar esto de salir de la zona de confort con un salto al vacío. Sin embargo, considerando lo poco que vivimos, bien vale la pena apagar el «piloto automático» y arriesgarse.

Quinto paso: Ahora sí, soñemos. Ya sabemos como aprovechar la noche. Un poco menos de televisión, un poco menos de computadoras, tablets u otros dispositivos, simplemente activemos la fábrica de ideas. Eso si, no olvidemos repasar nuestro plan de vuelo para una travesía más optima.

Sexto paso: Agenda del día. Este es un paso sencillo, sólo debemos responder una pregunta cada mañana: ¿Qué haré hoy para cumplir mis sueños? La respuesta tiene que ser tan real como el aroma del café que nos tomamos mientras construímos esa respuesta mental. No olvidemos algo: Metas pequeñas a corto plazo construyen una gran meta a largo plazo.

Que tengan un lindo viaje. Y no olviden mirar a los lados, maravillarse con todo lo que nos rodea es una parte importante del plan.



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