Planificar la vejez: más que números

La gran mayoría de nosotros cuando escuchamos hablar de planificar para nuestra vejez, lo asociamos con una planificación financiera. Vemos comerciales en la televisión en donde una pareja o un individuo disfruta de la seguridad económica por haber hecho una acertada planificación de su vejez. Para esta planificación nos planteamos un escenario en el cual desearíamos vivir nuestro retiro y nuestros últimos años de vida con una cómoda y sustancial seguridad económica. Para poder alcanzar esta seguridad económica en muchas ocasiones se requieren sacrificios laborales, económicos, y a veces hasta familiares. Pero ¿de qué servirá toda esta planificación y sacrificios si no existe calidad de vida?

Es impresionante ver como la sociedad de hoy en día nos empuja a preocuparnos por el mañana forzándonos a olvidar la verdadera existencia que ocurre en el hoy. Nos obsesionamos con ahorrar para el futuro exigiéndonos muchas veces a cumplir metas económicas que pueden ser irreales, sin importar las consecuencias que debamos sobrellevar en el presente. Trabajo y más trabajo para poder llegar a retirarnos y vivir nuestra vejez económicamente seguros y cómodos.

Si realmente queremos disfrutar nuestra vejez, tan importante como nuestras finanzas, es nuestra salud. El tomar las acciones necesarias hoy en día en lo que se refiere a nuestra salud es tan importante como una buena planificación financiera. Un buen punto de partida para nuestra salud puede ser el ver cómo nuestros patrones de alimentación, ejercicio físico y mental, y consumos de alcohol y tabaco afectarán a largo plazo nuestro bienestar. En la página del juego de longevidad podemos encontrar algunas respuestas y observar como algunos simples cambios en nuestras costumbres de hoy pueden afectar grandemente nuestra estadía en la tierra. ¿Cuánto tiempo puedes esperar vivir?

Si bien nadie puede saber con exactitud cuanto va a vivir, las acciones que hoy tomamos en lo que se refiere a nuestra salud tendrán un impacto irreversible en nuestra calidad de vida y bienestar en el futuro. Podemos haber planificado una vejez económicamente segura pero podríamos sufrir de un sin número de enfermedades y aflicciones que no nos permitirán disfrutar, con calidad de vida, estos últimos años por los que tanto planificamos. Tómate tu tiempo y reflexiona; seguro que hay muchos cambios que hoy puedes hacer que afectarán gratamente tu vejez.



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