Pobreza: ¿Se nace o se aprende?

El psicólogo Martin Seligman demostró la teoría de la Indefensión Aprendida,  mostrando en perros que cuando éstos se sienten acorralados en una situación desagradable, aprenden a quedarse paralizados, en lugar de huir o luchar.  Aprender a sentirse vulnerable y no moverse en pro de una mejor situación, no es un tema solamente de caninos aterrados: los humanos también aprendemos de indefensión aprendida. Una mujer en una relación de violencia o infidelidad constante, un drogadicto, una persona que aguanta un trabajo de explotación y la pobreza en general, son ejemplos humanos de la teoría de la indefensión aprendida.

La pobreza es una situación de alta vulnerabilidad para el ser humano, porque lo pone a merced del entorno: empleo, salud, inflación, programas sociales…. Escuchar a la gente decir “nacimos pobres, somos pobres, que más le vamos a hacer”, es la forma más contundente de entender que existe un aprendizaje y reforzamiento constante de la pobreza. La pobreza es el tema favorito de gobiernos, religiosos, medios de comunicación e instituciones humanitarias: de hecho, de ello viven y les es un negocio muy rentable porque, pase lo que pase, los pobres siempre se van a quedar ahí, paralizados en su pobreza y llenos de esperanza con la mano abierta. Sobre esto muy poco se habla, pero el holandés Renzo Martens lo deja bien claro en su documental  Enjoy Poverty (Disfruta la pobreza, 2008).

Aunque el dinero se repartiera de manera equitativa entre todos los habitantes del mundo, con seguridad volveríamos a tener los mismos índices de pobreza en muy poco tiempo, porque la pobreza es un tema de autoestima y responsabilidad, que se refleja en el  dinero.

Si piensas que eres vulnerable al entorno, que no puedes cambiar tu situación de pobreza, que alabas un sistema donde tienen que ayudarte constantemente, que te quejas de las condiciones en las que vives pero en ese mismo caos decides formar una familia, que el dinero no es un tema del que se tenga que aprender porque sabes sumar y restar, que consideras que la riqueza es opuesta a la humildad  o la honestidad, y que la única salida es que el gobierno se encargue de “rescatarte”,  entonces debes tener claro que, más que ser pobre, aprendiste a ser pobre… y no habrá dinero en el mundo capaz de salvarte de tu propia miseria.

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