¿Podemos acabar con el bullying?

¿Podemos acabar con el bullying?

El bullying es maltrato, que puede ser físico y/o psicológico, intencional y que suele ser continuado; este maltrato puede provenir de una persona o de varias con el objetivo de someter y asustar a la víctima, obteniendo refuerzo dependiendo de cual sea el móvil como por ejemplo obtener y/o sentir poder, status, reconocimiento.

La víctima se siente rechazada, asustada, intimidada, y esto afecta su confianza, su autoestima y suele desarrollar conductas de evitación en relación al lugar donde ocurre, afecta su rendimiento y puede que extrapole esta sensación de intimidación con otros.

De igual manera, los que participan como observadores sin hacer nada, puede que desarrollen falta se empatía y solidaridad ante el prójimo con posible modelaje de conductas por lo que pudieran replicar actos como estos.

¿Por qué el bullying?

Nuestras conductas provienen de nuestras creencias las cuales a su vez generan sentimientos y desde allí se impulsa a la acción, de modo que un aspecto vital para iniciar el análisis de las conductas de estos victimarios son sus creencias, sus valores, ¿qué han visto en su hogar? ¿Qué se les ha enseñado con palabras o con hechos? ¿Han visto agresión en su hogar? ¿Han recibido mensajes del tipo vaya y demuéstrele a golpes quien es el que manda?

La victima por otra parte, suele estar en una posición de debilidad, problemas personales, introversión y por supuesto, no compartir esos valores de agresión lo que lo transforma en un blanco fácil.

De niña me pasó muchas veces, hija de una madre con cáncer, con una tristeza y miedo permanente, y luego con el dolor de la pérdida de mi madre a los 9 años, gorda, introvertida, sin lugar a dudas un blanco fácil; es una experiencia terrible que quisiera ayudar a evitar.

Con mi hijo viví dos situaciones, él estaba afectado por mi divorcio, y esto aunado a los valores de hogar que le di, que las diferencias se resuelven conversando, que los golpes nos reducen a un plano animal más que espiritual, el perdón, la bondad, entre otros, lo hizo un blanco para dos experiencias en su etapa escolar. El primero fue sencillo de resolver, era un niño hijo de médicos que disponían de poco tiempo para formar esos valores y bastó con una charla de aproximadamente media hora que le di para que, no solo se detuviera sino que se hicieran amigos.

El segundo caso fue muy distinto y tuve que escalar la denuncia con la dirección del colegio. Este niño resultó ser hijo de un militar muy nombrado del gobierno venezolano (debo obviar el nombre) y, al conversar con el padre pude comprenderlo todo. En el hogar del joven la dominación era la norma; las ofensas, la agresividad; incluso este señor se ofreció a darle clases de boxeo a mi hijo, indignante y por supuesto desde allí nada que hacer. Recuerdo que me levanté y lo miré a los ojos y le dije, usted puede hacer con su casa, con su vida, con su hijo lo que le plazca pero sepa que acá tiene a una madre que está dispuesta a todo por defender no solo la integridad de mi muchacho sino los valores y normas que deseo le acompañen en su vida.

Afortunadamente el joven dejó en paz a mi hijo, no solo por mi coraje sino porque no le quedó de otra por la intervención de la directora.

En el medio escolar el bullying suele ocurrir muchas veces ante la poca atención de docentes, coordinadores y directores e incluso profesores suelen ser en muchas ocasiones los victimarios; son muchas las anécdotas pero este artículo se transformaría en un libro.

¿Es frecuente que esto ocurra?

Lamentablemente si, muchas personas han sido víctimas directas o a través de hijos o familiares. Hice una encuesta para conocer si habían sido ellos o sus hijos víctimas del bullying y los resultados fueron los siguientes: el 62% respondió afirmativamente y el 38% dijo que no.

De los que respondieron afirmativamente muchos indicaron haberle puesto fin a los golpes, entonces ¿es con la agresión que esto debe resolverse?

Estoy convencida que los golpes no son la vía, aunque pudieran ser necesarios en casos extremos; el camino es el desarrollo de una sólida autoestima, el dar mucho amor, esa sensación de amar y sentirse amado y el transmitir de palabra y de hechos el respeto, la tolerancia, la solidaridad, la empatía.

En estos días conversaba con mi hija sobre la gran sensibilidad que poseen las personas con síndrome de down, y como se percatan si otros se les quedan mirando; ella recordó lo que le enseñé de pequeña, que no debía burlarse de nadie, que debía respetar, que las diferencias son solo eso, diferencias y no ponen en condición de superioridad a nadie.

Mi recompensa es que hoy en día ella es mejor que yo, mas humana, más compasiva, al igual que mi hijo. El respeto y la tolerancia son fundamentales.

Padres, si sus hijos hacen bullying les cuento que ustedes tienen una gran responsabilidad. Lo más importante que debemos sembrar en ellos son los valores.; no es un tema para delegar en los maestros, es responsabilidad directa del hogar así como velar por la correspondencia de lo que se le transmite en las aulas.

Imagen de Anemone123 en Pixabay



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