«Poder decir adiós es crecer»

“Poder decir adiós es crecer”

Bien lo dijo Cerati en una canción: «poder decir adiós es crecer». Y de no ser porque en mi vida me ha tocado despedirme muchas veces, esta frase no significaría nada para mí.

Pero no es así. Justo ahora cuando me toca hacer de nuevo maletas y despedirme una vez más, esta frase vuelve a tener sentido. Y mientras la repito en mi mente, entiendo que ninguna palabra está puesta al azar. «Decir adiós» no es un acto impulsivo, comenzando por allí. Por eso, se le antepone el verbo «poder», pues no todo el mundo es capaz de arriesgarse a dejarlo todo, para reiniciar un nuevo camino.

«Poder decir adiós» implica necesariamente desprenderse. Dejar atrás no sólo bienes materiales sino también afectos, amigos, familiares, costumbres adquiridas, un modo de vivir. Y cuando logras hacer eso sin que el dolor que ello implica nos trastoque la existencia, entonces hemos crecido.

«Poder decir adiós» supone tomar decisiones mirando siempre hacia delante. Con la convicción de que lo que viene será mejor. Que lo dejado no significa necesariamente una pérdida, pues toda experiencia vivida siempre será ganancia.

«Poder decir adiós» nos hace más fuertes, más independientes y más seguro de nosotros mismos. ¿Por qué? Porque muchas veces dar el paso de despedirse supone ir en contra de los demás para ser fiel a uno mismo. Y cuando eres capaz de actuar en coherencia con lo que eres o lo que quieres ser, entonces has crecido.

Hoy cuando he tomado la decisión de dejar atrás la oportunidad que me llevó a vivir a Colombia y retomar el rumbo en busca de mi lugar, me siento libre porque he actuado en coherencia conmigo misma y porque he sido fiel a lo que soy y lo que quiero ser. Así que una vez más me despido, pero esta vez en paz porque he crecido.



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