¡Podría ser su papá!

“La edad nos alcanzó”, me dijo una amiga refiriéndose a que en sus treinta está casada desde hace mucho con un hombre que ahora ronda los setenta, pero que su relación ya no es la misma.

Al finalizar la universidad, una compañera nos sorprendió casándose y teniendo un hijo con uno de nuestros profesores, 40 años mayor que nosotras.

En estos días conocí a una pareja en la que ella es menor que una de las hijas de él; en mi propia historia hubo relaciones con hombres mucho mayores que yo, y así conozco una interesante cantidad de uniones en los que ellas podrían ser hasta nietas de sus parejas.

Son muy pocos los casos de este tipo que he visto mantenerse en el Amor a lo largo de los años. Muchos están conformados por los típicos “viejo verde” y “niña interesada”, pero también son muchos aquellos que tienen sentimientos honestos y durante un buen período disfrutan de una relación que los satisface.

La sociedad no pierde tiempo para enjuiciar y señalar que eso está mal, pero mi mujerabilidad está en la búsqueda que nos permita comprender las razones profundas que hacen que en algún momento -o siempre- decidamos por hombres que podrían ser nuestros padres o abuelos.

¿Por qué preferimos la seguridad económica al amor? ¿Qué nos brindan estos causi-papás que nuestros pares no nos dan? ¿Es realmente este un amor funcional?

No conozco las respuestas, solo sé que la Psicología dice que si nos involucramos con hombres mayores estamos supliendo al padre ausente y en esta oportunidad quisiera invitar a todas las que han tenido este tipo de experiencia o viven una relación así a que compartan su punto de vista y entre todas poder comprender sus beneficios y perjuicios.

Estoy segura de que nos inspiraremos las unas a las otras para conseguir respuestas que nos hagan construir relaciones más felices, funcionales y fundadas en el Amor concreto.



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