¿Por qué besar sapos?

Dicen por ahí que para poder encontrar a tu príncipe azul debes besar muchos sapos… el problema es cuando los sapos besan rico.

¿Estas cansada de besar sapos? ¿Nada que llega el príncipe azul? Qué tal si te digo que el toque azul se lo das tú, y que en lugar de estar busca que busca, deberías dejar la ansiedad y sentarte a observar. Sí, así mismo, porque tal vez ese príncipe que tanto buscas como si de ofertas 2 x1 se tratara puede estar muy cerquita de ti.

A veces aunque no te des cuenta tienes a tu lado a ese príncipe dispuesto a teñirse de azul solo por hacerte feliz. Sin embargo, como no cumple con tus supuestos “parámetros”, no lo ves. Y digo parámetros porque he conocido a más de una chica que describe perfectamente a su hombre ideal, pero termina enamorada de alguien muy diferente, que aunque no resulta ser el de ensueños, se vuelve el hombre de sus sueños.

Es posible que de la idea anterior nazca la de transformar sapos en príncipes, pero la verdad es que no tenemos el poder de cambiar a nadie. La idea es conocer a una persona que nos complemente, con la que podamos proyectarnos y brillar juntos de felicidad (suena a cuento de hadas, ¿verdad?). Pero es cierto, no debemos pretender transformar a alguien para que pueda estar a nuestro lado, ni tampoco esperar por alguien perfecto ya que ni siquiera nosotros lo somos. Es más, no deberíamos estar esperando ni buscando, lo que debemos hacer es disfrutar de este único momento, y si en ese tiempo conocemos a alguien con quien hacemos clic, entonces empezar a disfrutar en pareja.

Aquí también cabe la posibilidad de que la idea de besar sapos venga de conocer a alguien especial, disfrutar de los momentos con esa persona, y si no es duradero dejar la relación atrás y continuar sin rencores ni líos mentales, ya que la idea siempre al establecer una relación amorosa o de amistad es nutrirse y crecer juntos, si no hay nada de eso, entonces no vale mucho la pena.

No se trata de un príncipe azul, caballeros en armadura o sapitos feos, se trata de amor, y siempre debe ser, en principio, de amor propio para que puedan venir otros amores. Cuando vibramos en la sintonía correcta atraemos lo que nuestro corazón desea.



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