Por qué empezar a meditar

Por qué empezar a meditar

Es posible que muchas veces hayas escuchado la palabra meditación en más de un lugar. Pero quizás la idea o imagen que llegó a tu cabeza fue la de una persona respirando profundamente en medio de un paisaje idílico y calmado, características que probablemente disten bastante de tu realidad, razón por la cual nunca terminaste de ver a esta milenaria práctica como una posibilidad real.

Vamos a llevarlo a un plano más real, y si te identificas con alguna de estas señales, la meditación puede ser el camino que debas tomar para combatirlos.

Siempre estás exhausto: el estrés es una de las principales causas de la fatiga. La meditación puede hacerte alcanzar niveles de relajación suficientes para combatir la fatiga y hacerte sentir más relajado y hasta rejuvenecido.

Te sientes abrumado constantemente. La meditación te ayuda a concentrarte, lo cual puede darte las herramientas para acentuar el foco, establecer prioridades, y tomar acción ante las dudas o la ansiedad.

El trabajo te sobrepasa. Sientes que se multiplica, que las fechas límite se aceleran, y terminas por fallar en alguna de tus tareas. De nuevo: meditando puedes fortalecer tu concentración de manera natural, y aprender a lidiar con los factores externos que te distraen.

Pasas de un estado de ánimo a otro velozmente. No es tan grave como la bipolaridad. Meditando aprendes a dejar pasar tus pensamientos frente a ti, reconociéndolos pero sin aferrarte, de manera que puedes obtener herramientas para que la ira o la frustración se vayan tan rápido como llegan.

Estás deprimido constantemente. Ese pasear por tus emociones aprendiendo a dejarlas ir puede ser clave a la hora de identificar qué te deprime, y cómo dejarlo ir.

No dejas de estar ansioso: ¡la meditación abre las puertas de la relajación!

Siempre piensas en el futuro o en el pasado: esto trae, por consiguiente, un estado de anticipación que te aleja del presente y te llena de ansiedad. Meditando aprenderás a enfocarte en el presente y poco a poco irás viendo cómo te preocupas menos por las cosas pasadas o por venir. Al final, lo que hagas hoy determinará cómo te sientas mañana.

Cuando se presentan nuevas opciones o caminos a tomar –incluso si éstos pueden traernos bienestar- tendemos a ofrecer resistencia. Meditando podrás vencer la reticencia al cambio, y sin duda verás cómo se aligera tu mente, permitiéndote incluso profundizar en las cosas que verdaderamente valen la pena. No te distraigas, y enfócate en tu bienestar.

Imagen de Benjamin Balazs en Pixabay



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