¿Por qué es necesario leer la etiqueta nutricional?

Saber qué es lo que contienen los productos alimenticios que compramos en el automercado es el primer paso para activar el compromiso de cultivar ese bienestar que tanto deseamos.

Y como la buena práctica comienza por uno mismo, ponemos a tu disposición algunos consejos que sabemos pueden orientarte en este ejercicio sencillo. Para hacerlo, sólo tienes que tomar en tus manos ese producto que tanto te gusta, fijarte en lo que indica la etiqueta y lanzarte a la aventura de descubrir la información nutricional destacada en el resto del empaque.

Comencemos por decir qué es el etiquetado nutricional. Esta tabla, ubicada en los empaques, tiene como objetivo dar al consumidor la información del contenido de nutrientes del producto alimenticio. Sin embargo, en muchas ocasiones también puede ofrecerte conocimientos sobre los beneficios del producto y su relación con la salud.

Es sumamente importante destacar que lo primero que debemos hacer es verificar la fecha de elaboración y vencimiento del producto.

Y… ¿cómo se lee? ¿a qué debemos darle prioridad? ¿cómo interpretar ciertos términos?

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Comencemos con la tabla

Para responder a estas preguntas debemos comenzar ubicando en el empaque la tabla e identificar los ingredientes que contiene el producto. Esto, con la finalidad de identificar si son los nutrientes que nos interesan para complementar el balance en nuestra alimentación diaria, o bien para verificar si son tolerados por nosotros o nuestro grupo familiar en los casos en que contemos con alguna condición de salud especial.

En cuanto a las porciones

Luego debemos prestar atención al tamaño de la porción que se indica para poder interpretar correctamente el aporte nutricional. Esto se debe a que el etiquetado está expresado por ración; y si conocemos el número de porciones o raciones que tiene cada empaque, esto nos facilitará su visualización.

¿Y los nutrientes?

La unidad de medida de los macro nutrientes (su nombre se debe, en parte, a que se consiguen en grandes cantidades en los alimentos) como las grasas, las proteínas y los carbohidratos se expresan en gramos (g).

Por ejemplo, 100 gramos de harina de maíz precocida -correspondientes a 2 arepas medianas aproximadamente- dan un aporte de 9 gramos de proteínas, que equivalen sólo a 15% de lo que necesita al día un adulto promedio. El 85 % restante de las proteínas diarias que debe consumir lo debe hacer a través del resto de su dieta.

La cantidad de calorías totales que debe consumir este adulto promedio es de 2000.

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Sin embargo, no debemos olvidar que las recomendaciones nutricionales de las poblaciones varían de acuerdo al sexo, la edad y la condición. Esto derivará en la cantidad de las calorías requeridas. Por ejemplo, un adolescente en plena etapa de crecimiento deberá consumir una dieta distinta a las 1.600 calorías que se recomiendan para una mujer promedio.

Pero a pesar de que cada individuo es diferente, estas recomendaciones que podemos ver en el etiquetado nutricional presente en el empaque de los productos que compramos, permiten ubicar el aporte de nuestras necesidades de macro y micronutrientes y verificar si nuestro actual consumo diario satisface nuestras verdaderas necesidades.

Un compromiso habitual

Leer el etiquetado nutricional y utilizar la información que suministra a nuestro favor, es hacernos responsables por nuestra alimentación y la de nuestra familia. La recomendación que hacemos, como especialistas en nutrición, es enseñar esta práctica desde la edad preescolar para que nuestros hijos cultiven buenos hábitos y contribuyan con su salud en el presente y en el futuro.

 



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