Por qué es tan difícil creer

Por qué es tan difícil creer

Dicen que hay que ver para creer, y, aun viendo, a veces no creemos en nada ni nadie, ni siquiera en nosotros mismos. Nos decimos hijos de Dios, pero nuestra capacidad de creer en su amor de padre hacia nosotros diariamente es mínima. Nos cuesta reconocer que merecemos todo aquello que queremos solo por ser y estar vivos y desconocemos así todo su poder creador, incluso viéndolo a diario en la gente, en la naturaleza, en los logros que el hombre como raza ha obtenido. ¿De dónde creemos, entonces, que llega esa voluntad? Antes preferimos vivir presos de nuestra incredulidad.

Llámalo magia o fe, pero cuando creemos en él y en nosotros mismos es cuando podemos hacer que algo suceda. Quién más que tú mismo para pintar tus días de color si amanecen grises. En momentos difíciles quienes creen en Dios se aferran a su amor, pero desde la duda porque realmente cuesta creer que ese poder superior exista y salve. Casi siempre dejamos que la duda se apodere de nuestra mente.

Decimos que Dios no se equivoca, que no nos da cargas que no podamos llevar, sin embargo, dudamos del momento presente, y nos empeñamos en vivir en el pasado o desesperados buscamos estar en el futuro, sin darnos cuenta de que todo eso forma parte del instante que estamos viviendo, y que el mejor momento es ahora.

Pasamos los días buscando el equilibrio en nuestro entorno, sin ver que se encuentra en nuestro interior, que lo importante siempre será recordar nuestro valor y abonar el amor propio. Cuando creemos con fe y amor, reconocemos que no todas las cosas tienen explicación, que no siempre hay respuestas a todo, y que realmente hay cosas que carecen de sentido. Y eso está bien, porque aunque algunas cosas no tienen lógica para nosotros o nos parezcan injustas, a veces solo es cuestión de aceptar, para aprender y evolucionar

Cuando comenzamos a creer en aquello que merecemos desde nuestro amor propio, sin egos, comenzamos a atraer lo que queremos. Cuando los estándares de nuestra vibración son altos y bonitos, el universo nos brinda las oportunidades que necesitamos. Solo es cuestión de tomar acción, y observar con paciencia y compasión nuestro propio proceso, porque si confiamos en lo que llega a nuestras vidas, siempre tendremos lo que necesitamos en el momento justo. Esta es la esencia de creer, libres de preocupaciones, dudas o temores, siempre listos para recibir lo que nos corresponde como hijos de Dios.

Si quieres ver cambios reales en tu vida, enfoca tu energía en construir lo nuevo con lo que ya has aprendido en el pasado. Pasa la hoja para que comiences a crear el futuro que tanto quieres, porque estás en el momento justo, en el tiempo oportuno y en el lugar preciso, no hay mejor manera de mirar tu situación actual sin importar cual sea.

Confiar que el universo te tiene reservado solo cosas maravillosas es la clave para motivarte a diario. ¿Qué mayor inspiración para vivir la vida que la vida misma? Recuerda que la magia y el amor tienen su reflejo en los pequeños detalles. Abre tu corazón para creer y para reconocer todo cuanto posees.

“He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: solo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos”. El Principito.



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