¿Por qué escribir tu historia?

¿Por qué escribir tu historia?

Una fotografía no cuenta todo lo que hay detrás en una historia. Solo es fachada, escenario, carpintería. En cambio, las palabras explican, ordenan, dan sentido a los hechos. Y si las dejas por escrito, inmortalizas.

Habrá alguno que argumentará que una imagen vale más que mil palabras, eso se justifica y hasta cierto punto. Puedes sonreír para una foto, y obviamente reflejas alegría, pero ¿qué hay detrás de esa sonrisa? ¿Qué tan genuina es? ¿Qué hiciste durante ese día, mes o año para reír de esa manera?

Las más importantes razones para que te animes a dejar escrita tu historia son variadas, poderosas, trascendentales. Aquí comparto cinco razones para que te animes a escribirla:

Inmortalizar momentos

Sin duda que a lo largo de nuestra existencia vivimos momentos significativos.  Tu graduación, tu matrimonio, el nacimiento de tus hijos, la fundación de tu empresa, tu primer empleo, tu mudanza a otro país y tantos otros.  Son momentos precisos que cambian la vida y para llegar a ellos viviste un entramado de vivencias y anécdotas.

¿Cuáles son los hechos que más recuerdas? ¿Qué tanto olvidaste? ¿Qué vale la pena contar?

Infinidad de eventos se han escapado del papel, y realmente es una lástima porque con el tiempo se olvidan. Todo aquello que merezca ser escrito procuremos hacerlo. Pienso que las crónicas son ideales para dejar por escrito y detalladamente lo que ha sido una unión matrimonial, el nacimiento de un niño, el aniversario de bodas o cualquier celebración. Una biografía personal o una historia familiar pueden también ser abordadas por tu pluma, lo importante es que tengas claro qué vas a escribir y lo hagas poco a poco.

Vencer el olvido

Hay una frase lapidaria a la que no escapamos: con el tiempo todo se olvida.  En mis veinte me complacía de mi memoria y de todos los detalles que podía recordar sobre mi adolescencia. Ahora no me acuerdo de tantas cosas, de tantos detalles. Muchas veces son mis amigos más afortunados, en lo que a recuerdos se refiere, los que reviven momentos felices en animadas conversaciones.

Al tener escrita esa historia que te gusta recordar extiendes tu memoria, perpetúas detalles, capturas momentos. Con una historia escrita recuperas recuerdos porque con su lectura revives tiempos, acaricias con la mente a personas queridas, vuelves a atrapar sentimientos, activas sentidos al acordarte de canciones o aromas.

Encontrar un trabajo

Algunas empresas en su proceso de búsqueda de personal solicitan la presentación escrita de tu historia personal. Esto aplica incluso para los concursos, solicitudes de ingreso a instituciones universitarias, becas, ayudas, entre otros.

Una historia personal, ya sea escrita para estos fines o motu proprio, en donde puedas relatar  tus logros y experiencia laboral es un ejercicio que todos deberíamos hacer para estar preparados ante cualquier oportunidad.

Sin embargo, para algunos, no hay nada más desafiante que una hoja en blanco. Si lo tuyo no es la escritura probablemente te será complicado expresar, con las palabras precisas, las razones por las cuales eres la persona indicada para optar a ese empleo, beca o concurso.  Si estás dentro de este grupo te ayudará leer más y apuntarte a un curso de redacción. Si no tienes tiempo y debes aplicar: solicita ayuda.

Crear tu propio rincón literario

¿Confías en Instagram, Facebook o Twitter tus vivencias? ¿Qué pasará cuando estas redes sociales sean sustituidas por otras? ¿En qué parte del mundo cibernético tendremos que adentrarnos para readquirir recuerdos?

Austin Kleon lo advierte en su libro Aprende a promocionar tu trabajo (2016): “las redes sociales son geniales, pero van y vienen (¿recuerdas MySpace, Friendster o Geocites?)”.  Esos sitios ya no existen.  Sobre la base de lo efímeras que pueden ser las redes sociales, el autor recomienda a todos quienes nos interesa compartir nuestro trabajo, crear nuestro propio espacio en internet, “un lugar donde tengas todo el control y que nadie pueda arrebatarte”.

El punto es que nuestras experiencias deben estar mejor resguardadas. Sin ir muy lejos, yo he tenido momentos de sublime inspiración que solo he compartido por mi cuenta en Facebook y vaya que me ha costado recuperar esos textos.

Desahogar el alma

Como vía de desahogo, la escritura es una poderosa aliada: libera emociones y es terapéutica. Dejar por escrito lo que tienes entre pecho y espalda, incluso es revelador. Escribir lo personal, lo íntimo, lo que va más allá, te ayuda a canalizar emociones, ordenar ideas y reestructurar pensamientos.

Si te conectas con tu alma, puedes escribir tu historia o parte de ella de una manera mucho más fluida, te lo aseguro.

Honrar tus logros

Tu historia es tan importante como otras. No tienes que ser una celebridad o haber realizado una gran hazaña para que te permitas tener en tus manos un producto editorial que hable de ti, de lo que hiciste, de tus logros.  No tiene que ser un libro, ni una publicación con más de 1000 ejemplares, no hay que escribir lo innecesario para llenar espacios, basta con lo justo, lo importante, lo que no quieres olvidar.

¿Por qué te animo a que escribas tu historia? Para que no sigas leyendo las otras, las ajenas, sino para que tengas la tuya propia y otros la lean. La escritura tiene sus técnicas, pero la práctica y la lectura son esenciales para que te desenvuelvas mejor con la pluma y el papel. Recuerda que la constancia es la que siempre te hará vencer obstáculos, y poco a poco serás más hábil para enfrentarte a un folio en blanco.

Para empezar, te propongo un sencillo ejercicio. Como, seguramente, has sido retratado en muchas fotografías y etiquetado en Facebook, selecciona una de esas imágenes que sea significativa para ti. Escribe la historia de esa fotografía.



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